
Este 2 de julio finalizará oficialmente la alianza entre Krispy Kreme y McDonald’s en Estados Unidos, según confirmaron ambas compañías. La ruptura ocurre tras no lograr un modelo operativo rentable que justificara la expansión del producto en la red del gigante del fast food.
Krispy Kreme había llegado a distribuir sus icónicas doughnuts en aproximadamente 2.400 restaurantes McDonald’s, gracias a su modelo de distribución “hub-and-spoke” que permite despachar producto fresco a múltiples puntos de venta cada día. Sin embargo, el CEO Josh Charlesworth explicó que la compañía no pudo alinear sus costos con la demanda por tienda, afectando la sostenibilidad financiera del acuerdo.
Un acuerdo con potencial, pero limitado por la realidad operativa
Desde JLP GLOBAL lo vemos como un caso clásico donde la marca era fuerte, el producto deseado, pero la logística y los márgenes no acompañaron. El objetivo inicial era ambicioso: alcanzar 12.000 ubicaciones McDonald’s para 2026. Sin embargo, a medida que la prueba piloto se amplió, quedó claro que el desafío no estaba en la aceptación del producto, sino en lograrlo de forma rentable y escalable.
McDonald’s, por su parte, señaló que si bien estaban satisfechos con el desempeño y calidad del producto, comprendían que “el modelo debía ser rentable también para Krispy Kreme”. La cadena de hamburguesas continuará fortaleciendo su franja de desayuno, una de las más importantes de su estrategia global.
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¿Qué viene para Krispy Kreme?
Con cerca de mil millones de dólares en deuda, la empresa ha decidido concentrarse en canales donde tiene mayor control de costos y márgenes más estables: retail de gran volumen, tiendas como Walmart, Target, Sam’s Club y expansión internacional vía franquicias. También ha vendido su participación restante en Insomnia Cookies por 75 millones de dólares para reducir pasivos.
Esto va en línea con una estrategia clara: enfocarse exclusivamente en el core del negocio, optimizando la producción con terceros y rediseñando procesos para lograr eficiencia operativa.
Reflexión para emprendedores del sector
Este caso deja una enseñanza clara para marcas en expansión: el alcance masivo no siempre es sinónimo de rentabilidad. Escalar debe ir de la mano con control logístico, márgenes positivos y una estructura flexible que pueda adaptarse al tipo de socio comercial.
Desde JLP GLOBAL, seguiremos observando cómo Krispy Kreme redirecciona su estrategia y qué aprendizajes deja esta alianza fallida en la carrera por consolidarse en el universo QSR. A veces, decir que no a un gigante también es una decisión estratégica.
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