Más de 400 restaurantes en riesgo: la crisis que sacude al fast food en España

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Durante años, nombres como Tony Roma’s, Carl’s Jr. o Gambrinus han formado parte del paisaje urbano y emocional de la restauración en España. Hoy, ese escenario se tambalea. El grupo Avanza Food, uno de los grandes operadores multimarca del país, ha entrado en concurso de acreedores, poniendo en revisión contratos, licencias y la continuidad de cientos de restaurantes.

Un gigante multimarca bajo presión

Avanza Food gestiona en España, Portugal y Andorra marcas de fuerte reconocimiento internacional y nacional. Desde el Tex-Mex clásico de Tony Roma’s, nacido en Miami en los años 70, hasta el fast food californiano de Carl’s Jr., pasando por conceptos cerveceros ligados a Heineken como Official Irish Pub, Cervecería Gambrinus o Cruz Blanca.

El proceso concursal ya ha tenido consecuencias visibles. El cierre del Tony Roma’s de Gran Vía en Madrid, un local histórico, se ha convertido en el símbolo de una situación más profunda que afecta a más de 400 establecimientos y miles de puestos de trabajo.

Qué hay realmente en juego

El concurso se produce tras la solicitud de Abac Capital, fondo propietario del grupo desde 2018, que ha pedido la venta inmediata de la unidad productiva. El objetivo es claro: preservar el valor del negocio mientras se analiza la viabilidad de contratos de franquicia, licencias de marca y operaciones clave.

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Aquí aparece uno de los grandes riesgos del modelo. Cuando un grupo concentra múltiples marcas bajo una misma estructura financiera, cualquier tensión en la matriz se traslada rápidamente a todo el ecosistema: franquiciados, proveedores, empleados y landlords.

Un reflejo del momento del sector en España

El caso Avanza Food no es aislado. En los últimos años, el sector de la restauración organizada en España y Europa ha convivido con costes operativos al alza, cambios en los hábitos de consumo, menor frecuencia de visita y una presión creciente sobre los márgenes.

Las marcas con gran huella física, contratos rígidos y estructuras pesadas son las más expuestas cuando el contexto se vuelve adverso. En paralelo, conceptos más ligeros, digitales o altamente especializados han demostrado mayor capacidad de adaptación.

Aprendizajes clave para operadores y franquiciados

Este episodio deja varias lecciones relevantes para cualquier emprendedor gastronómico:

La primera es que el tamaño no garantiza resiliencia. Crecer en número de locales sin una estructura financiera flexible puede convertirse en una debilidad.

La segunda es la importancia de revisar periódicamente los modelos de franquicia y licencias. Dependencias excesivas de una central o de un único inversor elevan el riesgo sistémico.

Y la tercera, quizá la más crítica, es entender que la marca por sí sola no sostiene el negocio. La experiencia, la rentabilidad unitaria y la capacidad de adaptación local son hoy más determinantes que nunca.

La mirada JLP GLOBAL

Desde JLP GLOBAL observamos este caso como una llamada de atención para el sector. No se trata solo de una crisis empresarial, sino de una oportunidad para repensar cómo se estructuran las cadenas, cómo se financian y cómo se acompaña a los franquiciados en contextos complejos.

El futuro de la restauración organizada no pasa únicamente por abrir más locales, sino por construir modelos más ágiles, con menos dependencia financiera, mayor control operativo y una propuesta clara para el consumidor actual. Quienes entiendan esto a tiempo no solo sobrevivirán a los ciclos difíciles, sino que saldrán reforzados cuando el mercado vuelva a crecer.

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