
Durante años, el relato dominante en el sector gastronómico ha sido claro: crecer rápido, escalar antes que nadie y ocupar territorio. Pero 2026 empieza a mostrar otra cara del crecimiento. El caso de Salad and Go es una señal potente para todo operador que haya acelerado su expansión en los últimos años.
En solo doce meses, la cadena pasó de más de 140 restaurantes a apenas 70. Una decisión dura, pero estratégica, que deja aprendizajes relevantes para marcas en Estados Unidos, Europa y Latinoamérica.
El repliegue: salir para poder volver
Salad and Go anunció el cierre de 32 restaurantes adicionales y su salida total de los mercados de Texas y Oklahoma. Con esta medida, la compañía concentra toda su operación en Arizona y Nevada, los estados donde nació y donde su modelo está más probado.
No se trata de un colapso repentino, sino de una decisión consciente de reagrupación. En septiembre ya había cerrado 41 locales en Texas. El mensaje del nuevo liderazgo es claro: fortalecer la base antes de volver a crecer.
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Cuando la expansión va más rápido que la operación
En su momento de mayor optimismo, Salad and Go llegó a construir una cocina central en Texas capaz de abastecer hasta 500 restaurantes en un radio de 12 horas. La infraestructura anticipaba un futuro que, finalmente, no llegó al ritmo esperado.
Este patrón no es nuevo. Muchas marcas post-pandemia apostaron por crecimiento territorial agresivo, impulsadas por capital, expectativas de demanda y modelos que parecían replicables sin fricción. La realidad operativa terminó siendo más compleja.
Nuevo liderazgo, nueva lectura del negocio
El giro estratégico coincide con la llegada de Mike Tattersfield como CEO, ex CEO de Krispy Kreme, quien asumió el cargo en abril tras la salida de Charlie Morrison, hoy al frente de Jersey Mike’s.
Tattersfield ha sido claro: el objetivo ahora es reforzar calidad, experiencia, eficiencia y foco operativo. Menos geografía, más control. Menos promesas de escala, más rentabilidad sostenible.
El aprendizaje para marcas que crecieron rápido
Desde JLP GLOBAL vemos este movimiento como una señal madura, no como un fracaso. Hay varios aprendizajes clave:
- Crecer rápido no siempre significa crecer bien
- La estandarización operativa es más frágil de lo que parece
- La infraestructura sobredimensionada puede convertirse en lastre
- Replegarse a tiempo preserva marca, equipo y capital
2026 puede ser, para muchas marcas, el año de consolidar en lugar de expandir.
Contexto global: una tendencia que se repite
Este tipo de ajustes no es exclusivo de Estados Unidos. En Europa y LATAM vemos marcas que están ralentizando aperturas, renegociando franquicias y priorizando locales rentables frente a presencia masiva.
Después de años de obsesión por el número de tiendas, vuelve una pregunta más incómoda pero necesaria:
¿Estamos construyendo un sistema sólido o solo sumando puntos en el mapa?
Conclusión JLP GLOBAL
El caso de Salad and Go deja una lección clara para emprendedores y operadores gastronómicos: saber frenar también es una habilidad estratégica.
Reagruparse, simplificarse y reforzar las bases no es retroceder. Es preparar el terreno para un crecimiento más inteligente, más rentable y más resiliente.
En un entorno donde el capital es más selectivo y el consumidor más exigente, 2026 no será recordado como el año de crecer más rápido, sino como el año de crecer mejor.
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