KFC prueba con éxito su ingreso al mercado de bebidas

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Durante décadas, el juego del QSR fue relativamente claro. El producto principal mandaba, pollo, burgers, pizza. Las bebidas acompañaban, pero rara vez lideraban la estrategia. Eso acaba de cambiar.

El anuncio de KFC lanzando Kwench by KFC como una línea de bebidas artesanales con identidad propia en Reino Unido e Irlanda no es un experimento de marketing, es una señal clara de hacia dónde se está moviendo el negocio.

KFC no está “sumando bebidas”. Está entrando en el mercado de specialty beverages como vertical estratégica, con inversión, espacio físico dedicado y ambición de capturar nuevas ocasiones de consumo, especialmente entre Gen Z.

El dato clave no es el menú, es el comportamiento

Después de un piloto en 38 locales en Manchester, KFC decidió acelerar con una inversión de 38 millones de libras junto a sus franquiciados. Las ventas de Kwench se duplicaron y más del 90 por ciento de los clientes dijeron que amaron las bebidas. El dato más revelador, uno de cada dos afirmó que visitaría KFC específicamente por las bebidas.

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Eso cambia todo.

Ya no hablamos de acompañamiento. Hablamos de motivo de visita.

El lineup no es improvisado. Incluye boba refreshers, lemonades, shakes indulgentes e iced coffees, categorías que hoy concentran tráfico, margen y recurrencia en marcas como Dutch Bros, 7 Brew o Gong cha.

Y el precio arranca en £1.99, pensado para competir por volumen, no por lujo.

El movimiento es físico, no solo digital

Uno de los errores comunes al analizar estos lanzamientos es pensar que se trata solo de menú boards. No es así.

KFC está incorporando barras dedicadas, counters específicos, branding propio y mobiliario exclusivo. Algunos locales, como el de Liverpool o el flagship en Roma, ya operan con un espacio Kwench claramente diferenciado dentro del restaurante.

Esto importa porque confirma algo que en JLP GLOBAL venimos señalando hace tiempo, cuando una nueva categoría es estratégica, necesita espacio, proceso y foco operativo, no solo marketing.

No están solos, el tablero se está llenando

KFC llega a un terreno que ya está muy activo. Taco Bell abrió más de 30 Liv Mas Café, Chick-fil-A empuja Daybright, y McDonald’s CosMc’s, aunque ya integrándolo al menú tradicional tras probar el formato standalone.

McDonald’s incluso ha estimado este mercado en 100 mil millones de dólares, lo que explica por qué todas las grandes cadenas quieren una porción del pastel.

El trasfondo real, capturar más momentos del día

El objetivo no es vender más pollo o más burgers. Es sumar ocasiones, mañana, tarde, snack, sobremesa. Bebidas como café frío, boba o lemonades permiten algo clave, entrar y salir rápido, con menor fricción y alto margen.

No es casualidad que KFC hable de morning caffeine hit, afternoon refresh y sweet treat. Están pensando como marca de bebidas, no como fast food clásico.

Escala, margen y Gen Z

Este movimiento se da en un contexto donde KFC sigue creciendo con fuerza. La marca cerró el último trimestre con 14 por ciento de crecimiento en beneficio operativo, impulsado por expansión de unidades y crecimiento same store sales. Hoy operan casi 33 mil restaurantes en el mundo, con la ambición clara de llegar a 50 mil.

Dentro de Yum! Brands, KFC representa más del 50 por ciento del beneficio operativo. Eso les da espalda financiera para apostar fuerte.

Además, Kwench se alinea con otro concepto joven del grupo, Saucy, donde un tercio de los clientes es menor de 30 años. El mensaje es claro, el futuro del tráfico pasa por marcas que sepan hablarle a nuevas generaciones sin depender solo del core product.

Lectura JLP GLOBAL

Esto no va de bebidas. Va de cómo los grandes QSR están rediseñando su modelo para sobrevivir en un mercado saturado, inflacionario y con consumidores menos fieles.

Las marcas que entienden que el menú ya no es solo comida, sino ocasiones, rituales y momentos, son las que están ganando espacio.

KFC no está dejando de ser pollo. Está asegurándose de no depender solo de él.

Y eso, para cualquier marca gastronómica, grande o pequeña, es una lección que conviene mirar con atención.

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