
Durante años, el modelo de franquicia fue sinónimo de estabilidad en restauración. Marcas consolidadas, crecimiento acelerado y una estructura que permitía escalar sin asumir toda la operación.
Pero las últimas señales del mercado empiezan a mostrar otra realidad.
Grupos que crecieron a gran velocidad ahora están entrando en procesos de bancarrota.
Franquiciados grandes están colapsando.
Y algunas marcas históricas podrían cambiar de manos.
La pregunta ya no es si el modelo funciona.
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La pregunta es si está preparado para el contexto actual.
FAT Brands: cuando crecer demasiado rápido pasa factura
FAT Brands, el grupo propietario de marcas como Fatburger, Johnny Rockets o Round Table Pizza, ha entrado en un proceso de bancarrota bajo el Capítulo 11.
Pero lo más relevante no es solo la quiebra.
Es lo que viene después.
La compañía ha solicitado autorización para vender parte o la totalidad de sus marcas a través de un proceso de subasta.
Estamos hablando de un grupo con:
más de 18 marcas
más de 2.200 locales a nivel global
una estrategia basada en adquisiciones agresivas
Durante años, FAT Brands creció comprando conceptos y sumándolos a su portafolio.
En teoría, esto debía generar sinergias y eficiencia.
En la práctica, terminó generando una estructura compleja y altamente apalancada.
El resultado: una deuda cercana a los 1.260 millones de dólares que no pudo sostener.
No es un caso aislado
Lo más importante de este caso es que no ocurre en un vacío.
En paralelo, estamos viendo señales similares en otras partes del sector.
Un franquiciado de Popeyes con más de 130 unidades se declaró en bancarrota.
Franquiciados de Domino’s también están entrando en procesos de reestructuración.
Pizza Hut anunció el cierre de cientos de locales con bajo rendimiento.
Esto no es una coincidencia.
Es una tendencia.
El modelo de franquicia bajo presión
Durante décadas, el modelo funcionó bajo ciertas condiciones:
Crecimiento constante del consumo
Costos relativamente controlados
Financiamiento accesible
Expansión territorial como principal palanca
Hoy ese contexto ha cambiado.
Los operadores están enfrentando una combinación compleja:
Inflación en insumos
Aumento de costos laborales
Presión promocional
Menor gasto del consumidor
Y al mismo tiempo, mayores exigencias por parte de las marcas:
Remodelaciones
Inversión en tecnología
Estandarización operativa
Esto genera una tensión clara.
Más inversión.
Más complejidad.
Menos margen.
El problema de fondo: estructura vs operación
En el caso de FAT Brands, el problema no fue el producto.
Tampoco fue la falta de marcas.
El problema fue estructural.
Un holding con múltiples conceptos, diferentes operaciones, distintas identidades y una carga de deuda elevada.
Esto plantea una pregunta importante para el sector:
¿Tiene sentido seguir construyendo grandes portafolios de marcas sin resolver primero la eficiencia operativa de cada una?
Porque gestionar una marca ya es complejo.
Gestionar 10 o 15 bajo un mismo sistema lo es mucho más.
¿Afectará esto a las marcas?
Cuando una empresa entra en bancarrota, la marca no necesariamente desaparece.
De hecho, muchas veces ocurre lo contrario.
Las marcas se venden, cambian de operador y continúan operando bajo una nueva estructura.
Pero sí hay impactos:
Incertidumbre en la red de franquiciados
Posibles cambios en estrategia
Reorganización del sistema
Ajustes en expansión
Para los franquiciados, esto puede significar un periodo de transición complejo.
Para el mercado, puede abrir oportunidades.
Lecciones para el sector gastronómico
Este momento deja varias lecciones clave.
La primera es que crecer no es lo mismo que construir un sistema sólido.
Muchas empresas crecieron a través de adquisiciones sin integrar completamente sus operaciones.
Eso funciona en mercados expansivos.
Pero se vuelve frágil cuando el entorno se complica.
La segunda lección es que el franquiciado es el punto más sensible del sistema.
Cuando los márgenes se comprimen, el impacto se siente primero en la operación.
Y si el operador no puede sostener el negocio, toda la estructura se ve afectada.
La tercera lección es que el modelo de franquicia está evolucionando.
Hoy ya no basta con replicar un formato.
Se necesita:
Más soporte operativo
Mejor tecnología
Modelos más eficientes
Menor complejidad
Las marcas que no se adapten a esto empezarán a ver presión en su red.
Perspectiva internacional
En Estados Unidos, donde el modelo de franquicia está más desarrollado, estas tensiones se están haciendo visibles primero.
En Europa, el crecimiento de franquicias continúa, pero con un enfoque más controlado y estructurado.
En Latinoamérica, el modelo sigue expandiéndose, pero muchas marcas aún no han enfrentado escenarios de estrés como los actuales.
Esto significa que lo que está ocurriendo hoy en EE. UU. puede anticipar lo que veremos en otros mercados en los próximos años.
Reflexión final
El modelo de franquicia no está roto.
Pero sí está siendo puesto a prueba.
Los próximos años probablemente veremos más casos de:
Restructuración
Venta de marcas
Cambios en operadores
Ajustes en modelos
Porque el entorno ya no permite crecer sin control.
La verdadera ventaja no estará en tener más marcas.
Estará en tener mejores sistemas.
Y en un mercado cada vez más exigente, eso marcará la diferencia entre las marcas que sobreviven… y las que terminan en subasta.
En JLP GLOBAL trabajamos con marcas gastronómicas, franquicias y grupos de inversión en Estados Unidos, España y Latinoamérica ayudándolas a estructurar modelos más eficientes, rentables y preparados para escalar.
Analizamos constantemente cómo están evolucionando los sistemas de franquicia, la operación y la rentabilidad en el sector.
Porque entender estas señales hoy permite tomar mejores decisiones mañana.
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