Guerra del pollo: unos crecen y otros quiebran

Comparte este contenido

Mientras nuevas marcas anuncian expansiones agresivas en el segmento de pollo frito, otros operadores están colapsando bajo la presión del mercado. La pregunta empieza a ser inevitable.

¿Estamos entrando en una fase donde no todos van a sobrevivir la guerra del pollo?

Expansión por un lado, presión por el otro

Por un lado, marcas emergentes como Starbird están acelerando su crecimiento. La compañía, que hoy opera menos de 20 locales, acaba de firmar un acuerdo para abrir 36 restaurantes en Texas.

El objetivo es claro: posicionarse dentro de uno de los segmentos más competitivos del fast food actual.

Antes de continuar,
¿conoces el ecosistema #1 para Negocios Gastronómicos?

4mil miembros en 9 países

▪Informes, tendencias, herramientas
▪Consultorías, webinars, cursos
▪Expansión de Franquicias, Inversión

El pollo.

Un espacio donde ya compiten gigantes como Popeyes, KFC y Chick-fil-A, pero también cadenas que han crecido rápidamente como Raising Cane’s o Dave’s Hot Chicken.

Pero al mismo tiempo que nuevos jugadores entran con fuerza, hay señales claras de estrés en el sistema.

Un importante multi-franquiciado de Popeyes, con alrededor de 130 puntos de venta, se ha declarado en bancarrota recientemente.

Y esto no es un caso aislado.

Es un síntoma.

La guerra del pollo ya no es solo marketing

Durante los últimos años, el segmento del pollo se convirtió en uno de los más dinámicos del sector.

Nuevos conceptos.
Nuevas recetas.
Nuevas marcas.

Pero sobre todo, una fuerte batalla por posicionamiento.

El famoso “chicken sandwich war” fue solo el inicio.

Hoy la competencia es mucho más estructural.

Ubicación.
Velocidad de servicio.
Eficiencia operativa.
Costos.
Experiencia digital.

El pollo dejó de ser solo un producto.

Se convirtió en una categoría estratégica donde ganar o perder depende del sistema completo.

El problema real no es la marca, es el modelo

Cuando un operador con 100 o más unidades entra en bancarrota, la pregunta no debería ser solo qué pasó con ese grupo.

La pregunta es más profunda.

¿El modelo operativo es sostenible en el contexto actual?

Muchos franquiciados están enfrentando la misma combinación de presiones:

Costos laborales al alza
Incremento en precios de insumos
Inversión en tecnología y remodelaciones
Presión promocional para competir en precio

Y al mismo tiempo, un consumidor más sensible al gasto.

Eso genera una tensión peligrosa.

Más inversión.
Más competencia.
Menos margen.

¿Puede afectar esto a Popeyes?

Cuando un franquiciado grande entra en dificultades, el impacto no es solo financiero.

También es estructural.

Puede afectar:

La velocidad de expansión
La consistencia operativa
La percepción de estabilidad de la marca

Pero también abre oportunidades.

Las grandes cadenas suelen reaccionar a estos escenarios reorganizando su red:

Re-asignación de unidades
Entrada de nuevos operadores más sólidos
Ajustes en el modelo de franquicia

En ese sentido, no necesariamente debilita la marca.

Pero sí obliga a evolucionar el sistema.

Lecciones para franquicias y operadores

Este momento deja varias lecturas clave para el sector.

La primera es que el crecimiento por sí solo no garantiza sostenibilidad.

Durante años, muchas marcas priorizaron expansión.

Más locales.
Más territorios.
Más presencia.

Pero en un entorno competitivo como el actual, la clave está en la calidad del sistema operativo.

La segunda lección es que el margen se está volviendo el verdadero campo de batalla.

No basta con vender más.

Hay que operar mejor.

Optimizar procesos.
Controlar costos.
Reducir fricción en cocina y servicio.

Las marcas que no logren esto empezarán a ver presión en sus operadores.

La tercera lección es que el rol del franquiciado está cambiando.

Hoy no basta con ejecutar.

El franquiciado necesita tener capacidad financiera, operativa y estratégica para adaptarse a un entorno más exigente.

La expansión continúa, pero el filtro es más duro

Mientras algunos operadores salen del sistema, otros entran.

El acuerdo de Starbird en Texas es un buen ejemplo.

Nuevos conceptos siguen viendo oportunidades en la categoría del pollo.

Pero el contexto en el que entran es distinto al de hace cinco años.

Más competencia.
Más exigencia operativa.
Más presión sobre el modelo.

Esto significa que la expansión no se va a detener.

Pero el filtro será mucho más duro.

Perspectiva internacional

En Estados Unidos, el segmento del pollo sigue siendo uno de los más competitivos y dinámicos del mercado.

En Europa, el crecimiento del pollo también está acelerándose, especialmente en formatos fast casual y quick service.

En Latinoamérica, el pollo ha sido históricamente una categoría fuerte, pero ahora empieza a evolucionar hacia modelos más especializados y de marca.

En todos los casos, la tendencia es la misma.

Más oferta.
Más competencia.
Más presión sobre eficiencia.

Reflexión final

La guerra del pollo no es nueva.

Pero está entrando en una nueva fase.

Una donde ya no se trata solo de tener el mejor producto o la mejor campaña de marketing.

Se trata de tener el mejor sistema operativo.

Porque en un mercado donde todos venden pollo, la diferencia no está en el producto.

Está en cómo se produce, se sirve y se escala.

Y eso es lo que va a definir quién crece… y quién no logra sostenerse.

En JLP GLOBAL trabajamos con marcas gastronómicas en Estados Unidos, España y Latinoamérica ayudándolas a estructurar modelos operativos más eficientes, rentables y preparados para escalar.

Analizamos constantemente cómo la competencia, los costos y los cambios en el consumidor están redefiniendo la industria.

Porque entender estas dinámicas hoy es clave para construir marcas que puedan competir en la próxima etapa del sector.

Recibe las últimas noticias en tu inbox

Mantente informado con JLP.

Comparte este contenido

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *