
Puede que no lo sepas, pero si visitas un KFC en Utah, estarás entrando en un universo paralelo dentro del propio imperio de Kentucky Fried Chicken. Aunque todos los KFC del país están bajo el paraguas de Yum! Brands, el gigante dueño también de Taco Bell y Pizza Hut, en Utah las cosas funcionan diferente. Muy diferente.
Y todo se remonta a una historia de amistad, lealtad y visión empresarial que marcó para siempre el origen de la marca.
Todo comenzó con un café en Salt Lake City
En los años 50, cuando el coronel Harland Sanders aún era más vendedor que empresario, conoció a Pete Harman, dueño de un pequeño restaurante llamado Harman Café en Salt Lake City. Le ofreció su famosa receta de 11 hierbas y especias, y Pete la incluyó en su menú.
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El resto es historia: el pollo voló y ese local se convirtió en el primer KFC franquicia del mundo. Fue un éxito tal, que el propio Sanders vio allí el modelo perfecto para escalar su marca a través de este modelo de negocios. Y sí, fue en Utah, no en Kentucky, donde nació la primera franquicia KFC tal como lo conocemos.
Un trato de palabra que aún sigue vigente
Cuando el coronel Sanders vendió su empresa en 1964, hizo una excepción: dejó el estado de Utah fuera del acuerdo. Lo hizo como un gesto de agradecimiento hacia Pete Harman, el hombre que había ayudado a convertir su receta en un fenómeno nacional.
¿El resultado? Hasta el día de hoy, los KFC en Utah, no responden directamente a Yum! Brands. En su lugar, responden a Harman Management Corp., la compañía que fundó Pete, y que todavía maneja más de 250 locales en ese y otros estados. Pero en Utah, tienen una posición única: funcionan como si fueran los “dueños” de la marca en ese territorio.
Misma imagen, misma receta, pero otro control
Desde fuera, nada parece diferente. El logo es igual, la receta es la original, el branding es idéntico. Pero internamente, hay una estructura paralela: en Utah, el control no lo tiene Yum!, sino los herederos de ese acuerdo informal que se convirtió en algo casi sagrado.
Y aunque no hay contratos públicos que detallen exactamente cómo funciona hoy esa relación, lo cierto es que Harman Management opera con autonomía y mantiene una posición que muchas franquicias envidiarían.
Lecciones que esta historia nos deja
Esta curiosa excepción no es solo un dato de trivia. Es una muestra clara de cómo los acuerdos de origen pueden moldear la estructura de una marca para siempre. Y también de cómo una buena relación, basada en confianza, no solo en contratos, puede generar valor a largo plazo.
Para quienes lideran marcas gastronómicas, especialmente las que quieren crecer vía franquicias, esto deja varias enseñanzas:
- No subestimes el poder de tus primeros socios.
- Lo local puede tener tanto peso como lo corporativo.
- Las historias auténticas construyen marcas fuertes.
- Las excepciones bien llevadas pueden ser fortalezas, no amenazas.
En JLP GLOBAL trabajamos con franquicias y cadenas de todo tipo, y vemos cómo las decisiones que se toman en los primeros años, quién maneja qué territorio, cómo se establecen los contratos, qué historias se cuentan, tienen impacto décadas después.
Casos como el de KFC en Utah nos recuerdan que no todo tiene que estar bajo control centralizado para funcionar bien. Lo importante es tener acuerdos claros, respeto mutuo y una visión compartida.
Si estás construyendo una marca gastronómica con potencial de franquicia, o ya tienes franquiciados y quieres ordenar tu expansión, podemos ayudarte.
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