Glovo cierra una era en España: contrata 14.000 riders y deja de trabajar con autónomos

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Desde el 1 de julio, Glovo dejó oficialmente de operar con repartidores autónomos en España. La plataforma ha contratado ya a 14.000 riders como asalariados, culminando un proceso que comenzó tras la entrada en vigor de la conocida “Ley Rider” en 2021.

Este giro marca no solo un cambio en su modelo laboral, sino una transformación estructural del ecosistema de delivery en España. Con esta decisión, Glovo, nacida en Barcelona en 2015, pone fin a un modelo operativo que fue pionero en la región en la llamada gig economy, pero que también le generó años de conflictos legales, sanciones millonarias y demandas colectivas.


Más estabilidad para los riders… pero ¿qué pasa con el futuro?

Desde JLP GLOBAL, valoramos el hecho de que los riders ahora cuenten con mayor seguridad laboral y beneficios sociales, algo que muchos reclamaban desde hace años. Sin embargo, es importante entender que este tema es más complejo que una simple dicotomía entre “asalariados” y “autónomos”.

La gig economy está evolucionando. Y mientras gobiernos como el de España se concentran aún en resolver un problema del 2020 (la situación laboral de los repartidores humanos), la industria ya está mirando hacia otro horizonte: la automatización total.

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Dentro de pocos años, es probable que gran parte de las entregas de última milla sean realizadas por robots autónomos, drones o vehículos sin conductor. De hecho, ya hay pilotos en marcha en Estados Unidos, Asia y algunas ciudades europeas. El modelo de delivery que hoy se regula, mañana podría quedar obsoleto.


¿Quién va a sentarse a negociar con robots?

Hay una paradoja evidente. Mientras los gobiernos discuten durante años la figura del rider, sus derechos y obligaciones, las foodtech de delivery avanzan hacia modelos que ya no requerirán riders humanos. Y cuando eso suceda, probablemente no haya voluntad del sector privado de volver a sentarse a negociar, especialmente si han sido objeto de multas millonarias, juicios interminables y hasta amenazas de cárcel, como ha ocurrido en España.

La pregunta es: ¿quién está pensando hoy en cómo regular un modelo 100% autónomo? Porque si los marcos regulatorios siguen reaccionando con años de retraso, volveremos a tener una industria desfasada y un Estado que persigue problemas cuando ya no existen.


Opinión desde JLP GLOBAL

“Celebramos que los riders que desean estabilidad la tengan, pero también sabemos que existen perfiles que prefieren la independencia. No todos caben en la misma casilla. El futuro no es blanco o negro, y la legislación debería evolucionar con la tecnología, no en contra de ella”, comenta Juan Luis JLP, fundador de JLP GLOBAL.

El caso Glovo deja varias lecciones. Primero, que la estabilidad jurídica y laboral es fundamental para construir un modelo de largo plazo. Pero también que la rigidez excesiva puede dejar a los gobiernos fuera del juego en la próxima etapa, donde los “empleados” serán algoritmos y sensores.


Conclusión

Glovo pone fin a una era, y con ella se cierra un capítulo clave en la historia del delivery en Europa. Pero este no es el final del debate, sino el inicio de una nueva conversación: ¿qué viene después del rider?

En JLP GLOBAL, seguiremos monitoreando estos cambios, ayudando a marcas y emprendedores del sector gastronómico a adaptarse no solo a las leyes de hoy, sino a las transformaciones que ya están marcando el mañana.

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