
No toda estrategia se mide en aperturas o nuevos lanzamientos. A veces, el verdadero liderazgo se demuestra en la capacidad de cerrar, pausar o reestructurar a tiempo. Así lo acaba de confirmar Starbucks, que anunció la eliminación de 900 puestos de trabajo y el cierre de varias tiendas de bajo rendimiento como parte de su plan de reestructuración de 1.000 millones de dólares, liderado por su CEO Brian Niccol.
La medida forma parte del proyecto “Back to Starbucks”, una estrategia que busca devolver a la marca su esencia y sostenibilidad operativa en un contexto donde el crecimiento desordenado ya no es sinónimo de éxito.
Cerrar para crecer
Niccol explicó en su comunicado que la empresa ha identificado puntos de venta donde “no es posible ofrecer la experiencia que los clientes y empleados esperan” o donde “no existe una ruta clara hacia la rentabilidad”. Esos locales cerrarán antes de fin de año, mientras que otros más estratégicos serán renovados y rediseñados para mejorar la experiencia y la eficiencia.
Más de 1.000 tiendas serán remodeladas en los próximos 12 meses, apostando por espacios con más calidez, textura y diseño. Starbucks prevé cerrar el año con cerca de 18.300 tiendas en Norteamérica, lo que representa una leve contracción del 1% frente al total actual, pero con un portafolio más sólido.
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El valor de una decisión impopular
Despedir empleados y cerrar tiendas nunca será popular, pero a veces es la única forma de garantizar el futuro. En el caso de Starbucks, el mensaje es claro: preservar la sostenibilidad de la marca a largo plazo requiere hacer ajustes profundos, incluso cuando implican costos humanos y emocionales.
En el sector gastronómico, muchos líderes enfrentan este dilema con miedo, sosteniendo operaciones deficitarias por inercia o apego. Sin embargo, los gigantes del mercado muestran que replegarse estratégicamente también es una forma de avanzar.
Reenfocar antes que expandir
Esta no es la primera medida drástica del nuevo CEO. Desde que asumió el cargo en 2024, Niccol ha reducido un 30% del menú, simplificado la operación, ajustado políticas internas y devuelto a la compañía su nombre original “The Starbucks Coffee Company” como una forma simbólica de reconectar con su raíz.
La reestructuración actual sigue esa misma lógica: menos dispersión, más foco. Starbucks no busca ser más grande, sino más coherente.
La lección para los emprendedores
En JLP GLOBAL lo decimos con frecuencia: saber cuándo parar también es una estrategia de crecimiento. Las empresas gastronómicas y de retail viven ciclos, y en cada uno de ellos es crucial identificar qué operaciones fortalecen realmente la marca y cuáles drenan recursos.
Reestructurar no es sinónimo de fracaso, sino de madurez empresarial. Quienes logran tomar decisiones difíciles en el momento oportuno no solo sobreviven, sino que salen reforzados para el siguiente ciclo.
Conclusión JLP
El caso Starbucks es una lección de liderazgo estratégico. En una industria donde el volumen y la expansión parecen medirse en cantidad de locales, la compañía demuestra que cerrar también puede ser un acto de crecimiento.
Las decisiones duras, cuando se toman con visión, datos y propósito, no destruyen una marca: la preparan para su próxima etapa.
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