
En una decisión que podría marcar un antes y un después en la gestión del personal en plataformas de reparto, Deliveroo, Uber Eats y Just Eat han anunciado que reforzarán sus sistemas de verificación facial y antifraude para evitar que personas sin permiso legal de trabajo usen cuentas prestadas o alquiladas, una práctica que se extiende también a otros países como España.
Este movimiento llega tras múltiples reportes que señalaban que solicitantes de asilo alojados en hoteles del gobierno británico estaban trabajando como repartidores, a pesar de las restricciones legales que les impiden hacerlo durante los primeros 12 meses de estancia en el país o hasta que su solicitud sea aprobada.
¿Qué está cambiando?
Las tres plataformas líderes del sector en Reino Unido han acordado:
- Aumentar la frecuencia y sofisticación de los controles de verificación facial. En el caso de Just Eat, los controles pasarán de realizarse mensualmente a diariamente.
- Reforzar la tecnología antifraude para detectar subalquileres de cuentas y otros mecanismos ilegales.
- Aplicar las nuevas medidas en un plazo de 90 días, en línea con lo requerido por el gobierno británico.
Estas acciones se dan tras una reunión con el Ministerio de Seguridad Fronteriza, que denunció públicamente el fenómeno del “illicit account sharing” (compartición ilícita de cuentas), un modelo que no solo viola las normativas migratorias, sino que también afecta la competencia leal entre repartidores y debilita la estructura operativa de las propias plataformas.
Antes de continuar,
¿conoces el ecosistema #1 para Negocios Gastronómicos?
4mil miembros en 9 países
▪Informes, tendencias, herramientas
▪Consultorías, webinars, cursos
▪Expansión de Franquicias, Inversión
El problema del subalquiler de cuentas
Investigaciones recientes revelaron cómo algunos repartidores legales alquilan sus cuentas por tan solo 40 libras semanales, permitiendo que personas sin una debida identificación e inclusive sin una verificación de antecedentes, trabajen bajo su identidad. En algunos casos, se detectó que estos trabajadores ganaban hasta £1,000 semanales, lo que ha generado una ola de críticas y presión regulatoria.
Lo que esto significa para el ecosistema gastronómico
Desde JLP GLOBAL observamos este fenómeno con atención, no solo como un tema legal, sino como una señal clara de los retos estructurales del modelo gig economy en el sector gastronómico.
Este caso plantea preguntas clave que impactan a restaurantes, franquicias y plataformas en todo el mundo:
- ¿Cómo se garantiza la trazabilidad del personal que representa la marca en el último tramo de la experiencia del cliente?
- ¿Qué protocolos existen para proteger la reputación de una marca gastronómica cuando terceros son quienes hacen la entrega?
Una advertencia para operadores en otros mercados
Aunque esta noticia tiene su epicentro en el Reino Unido, su impacto puede replicarse en otros países, sobre todo en aquellos donde los marcos regulatorios del trabajo digital aún están en evolución.
Recibe las últimas noticias en tu inbox
Mantente informado con JLP.





