
La robótica de reparto está comenzando a superar una de las principales barreras para su adopción en el sector gastronómico: la necesidad de que cada restaurante invierta en su propia tecnología. Grubhub, Wonder y Avride anunciaron una ampliación de su colaboración para incorporar robots autónomos a las entregas de restaurantes en Filadelfia, Nueva Jersey y Virginia, permitiendo que los establecimientos participantes accedan a esta alternativa directamente desde el marketplace de delivery. El movimiento representa un avance importante hacia un modelo en el que la automatización de última milla puede convertirse en un servicio compartido, integrado en las plataformas que los restaurantes ya utilizan.
Para JLP GLOBAL y JLP TECH, esta noticia tiene una lectura que va mucho más allá de los pequeños robots que comienzan a circular por las aceras estadounidenses. La gran transformación podría estar en el modelo de acceso a la tecnología: los restaurantes ya no necesitarían comprar, mantener y gestionar una flota robótica para beneficiarse de las entregas autónomas. En su lugar, podrían utilizar la infraestructura de un proveedor especializado mediante plataformas que ya concentran los pedidos de miles de negocios gastronómicos.
Grubhub amplía el reparto autónomo a nuevos restaurantes y mercados
La expansión anunciada el 21 de octubre de 2026 contempla la incorporación de robots de Avride a entregas realizadas a través de Grubhub y Wonder en Filadelfia, Hoboken, Arlington County y una zona más amplia de Jersey City, donde la tecnología ya venía siendo probada.
El programa funciona bajo un principio importante: la participación es voluntaria tanto para los restaurantes como para los consumidores.
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Los establecimientos que utilizan Grubhub pueden decidir si desean incorporar el reparto autónomo. Por su parte, los clientes que realicen pedidos desde restaurantes elegibles podrán optar por recibirlos mediante robot, siempre que su dirección esté dentro del área de servicio y existan condiciones para efectuar la entrega.
Las compañías esperan incorporar decenas de restaurantes adicionales a estos programas, aunque todavía no han anunciado cuántos nuevos robots se desplegarán como resultado de la expansión.
Este detalle permite comprender que la iniciativa todavía está creciendo de manera progresiva. No se trata de una sustitución generalizada de repartidores humanos, sino de incorporar una alternativa logística para determinados pedidos y ubicaciones.
La experiencia tampoco comienza desde cero. Avride ya presta servicios de reparto autónomo para Uber Eats en Filadelfia desde marzo de 2026 y colabora con Grubhub en entornos universitarios y programas piloto fuera de los campus.
La diferencia ahora es que la tecnología comienza a integrarse con una mayor variedad de restaurantes dentro del marketplace.
El cambio más importante está en quién asume la inversión tecnológica
Hasta hace poco, hablar de robots repartidores podía llevar a imaginar que cada cadena gastronómica tendría que desarrollar o adquirir su propia flota.
Ese escenario representa una barrera importante para muchos operadores. Los robots requieren inversión inicial, mantenimiento, software de navegación, supervisión, infraestructura de recarga y capacidad para gestionar incidencias en espacios públicos.
Para una gran plataforma tecnológica, desarrollar estas capacidades puede tener sentido por el volumen de entregas que administra. Para un restaurante independiente o una pequeña cadena, asumir individualmente todos esos costos podría resultar poco viable.
La alianza entre Grubhub y Avride plantea una alternativa.
Avride aporta la tecnología y la operación robótica; Grubhub integra el servicio dentro de su plataforma de pedidos y entregas; mientras que los restaurantes participantes pueden acceder a una nueva modalidad logística sin necesidad de convertirse en operadores de robótica.
Esta distribución de responsabilidades es una de las características más interesantes del modelo.
El restaurante continúa concentrándose en preparar los alimentos y gestionar sus pedidos, mientras un proveedor especializado se ocupa del sistema autónomo de reparto.
Sin embargo, esto no significa que las entregas mediante robots sean gratuitas ni que automáticamente resulten más económicas. Los anuncios no proporcionan información suficiente sobre los costos específicos que asumirán los restaurantes participantes ni sobre el ahorro por pedido.
El verdadero potencial económico deberá evaluarse a medida que aumenten los volúmenes y se publiquen resultados operativos.
Wonder está construyendo un ecosistema donde comida, tecnología y distribución se conectan
La participación de Wonder también merece atención.
La compañía, fundada por Marc Lore, ha desarrollado un modelo gastronómico que permite preparar y vender alimentos de diferentes conceptos desde establecimientos compartidos.
En una misma ubicación, los consumidores pueden acceder a distintas propuestas culinarias y combinar productos en un solo pedido.
Wonder adquirió Grubhub en 2025, ampliando su presencia en el negocio del delivery y fortaleciendo su capacidad para conectar restaurantes, consumidores y sistemas de distribución.
Esta combinación resulta especialmente relevante para la robótica.
Un establecimiento que concentra pedidos de múltiples marcas puede generar un volumen de entregas suficientemente elevado para facilitar el uso de una flota compartida.
En lugar de desplegar robots para un único restaurante con una demanda limitada, la infraestructura puede atender pedidos procedentes de diferentes conceptos gastronómicos y operadores dentro de una misma zona.
La eficiencia dependerá de factores como la densidad de pedidos, las distancias, los tiempos de preparación y la disponibilidad de vehículos, pero el modelo permite aprovechar una ventaja importante: concentrar demanda en una infraestructura logística común.
Wonder también ha reforzado su interés en la automatización mediante inversiones tecnológicas y la adquisición de capacidades relacionadas con preparación robotizada de alimentos.
Desde la perspectiva de JLP GLOBAL, esta evolución muestra cómo algunos grandes operadores están dejando de entender el delivery únicamente como un canal comercial y comienzan a tratarlo como parte de una infraestructura tecnológica más amplia.
¿Cómo funciona una entrega realizada por un robot?
Los robots de Avride son vehículos autónomos compactos diseñados para circular por aceras y otros espacios peatonales autorizados.
Utilizan sensores, sistemas de percepción e inteligencia artificial para identificar obstáculos, tomar decisiones de navegación y desplazarse hasta el punto de entrega.
El proceso requiere coordinación entre el restaurante, la plataforma y el vehículo.
Una vez que el cliente realiza su pedido, el sistema determina si la entrega puede efectuarse mediante robot según las condiciones de servicio. El personal del establecimiento prepara los alimentos y los coloca en el compartimento de carga del vehículo. Después, el robot realiza el trayecto mientras la aplicación permite al cliente consultar su ubicación.
Cuando llega al destino, el consumidor utiliza la aplicación para abrir el compartimento, retirar su pedido y completar la entrega.
Aunque el vehículo se desplaza de manera autónoma, esto no significa que toda la operación funcione sin intervención humana.
Los restaurantes continúan preparando y cargando los pedidos. Además, las empresas tecnológicas necesitan personal para mantenimiento, supervisión, soporte al cliente y resolución de situaciones excepcionales.
De hecho, Grubhub ha explicado que su integración con Avride incluye procedimientos para gestionar problemas como fallas de los robots, dificultades para desbloquear compartimentos o clientes que no recogen sus pedidos.
La automatización, por tanto, no elimina la necesidad de coordinación operativa. Modifica qué tareas realiza cada participante y cómo se organizan las responsabilidades.
El primer piloto ya ofrece una señal interesante sobre la adopción
La colaboración entre Grubhub, Wonder y Avride comenzó a probarse fuera de los campus universitarios en Jersey City durante 2025.
Según información publicada por The Philadelphia Inquirer, aproximadamente el 20% de las entregas de Wonder en ese mercado fueron realizadas por robots durante el primer año del programa.
Este dato es especialmente interesante porque permite observar la utilización real de la tecnología dentro de un entorno comercial.
Sin embargo, también debe interpretarse correctamente.
El porcentaje corresponde a un programa específico y no demuestra que todos los restaurantes puedan trasladar automáticamente una quinta parte de sus pedidos a entregas autónomas.
Los resultados dependerán del radio de cobertura, el tipo de ubicación, la distancia hasta los clientes, las condiciones de circulación y la cantidad de pedidos que cumplan los requisitos del servicio.
Una operación ubicada en una zona urbana densa y con destinos cercanos puede presentar condiciones diferentes a las de un restaurante que realiza entregas a largas distancias o en barrios con infraestructura peatonal limitada.
Para los operadores, el dato más importante no será únicamente cuántas entregas consigue realizar un robot, sino cuánto cuesta cada entrega completada y qué nivel de servicio puede mantener.
La última milla sigue siendo uno de los grandes desafíos del delivery
La preparación de alimentos representa solamente una parte de la experiencia de un pedido a domicilio.
Una vez que el producto sale del restaurante, comienzan otros desafíos: disponibilidad de repartidores, tiempos de recogida, tráfico, coordinación de rutas, condiciones meteorológicas y entrega final al consumidor.
Estos factores pueden afectar directamente la satisfacción del cliente, incluso cuando el restaurante ha preparado correctamente su pedido.
La robótica de última milla busca resolver una parte de ese proceso, especialmente en recorridos cortos y entornos urbanos donde los robots pueden desplazarse de manera autónoma.
El atractivo del modelo está en utilizar una tecnología especializada para determinados tipos de entregas, mientras los repartidores tradicionales continúan atendiendo pedidos que requieren mayor flexibilidad.
Esta complementariedad puede ser importante.
Un robot que opera sobre aceras tiene limitaciones diferentes a las de una motocicleta, bicicleta o automóvil. No puede adaptarse de la misma manera a todas las distancias, edificios o condiciones del entorno.
Por eso, la automatización probablemente avanzará primero en zonas y tipos de pedido donde tenga ventajas operativas concretas.
Para JLP GLOBAL, la enseñanza es que el futuro del delivery podría combinar diferentes modalidades logísticas coordinadas por una misma plataforma, en lugar de depender exclusivamente de un único sistema de reparto.
La expansión también está encontrando resistencia en las ciudades
El avance de Avride en Filadelfia no ha estado libre de dificultades.
Los robots han protagonizado incidentes en espacios públicos y han recibido críticas relacionadas con la seguridad peatonal, el uso de las aceras y el posible desplazamiento de trabajadores de reparto.
Medios locales han documentado casos de vandalismo, bloqueos y al menos un incidente en el que un robot golpeó a una peatona.
La compañía sostiene que sus vehículos están diseñados para detenerse ante determinadas situaciones y que las incidencias registradas no han modificado sus planes de expansión.
En Pensilvania, estos dispositivos cuentan con una clasificación legal específica que les permite utilizar determinadas áreas peatonales, siempre bajo condiciones regulatorias y obligaciones de seguridad.
Estas situaciones revelan un desafío que suele recibir menos atención que la tecnología: la aceptación social.
Un sistema autónomo puede funcionar correctamente desde el punto de vista técnico, pero su crecimiento también depende de la convivencia con peatones, comercios, autoridades y trabajadores.
Para las empresas que desarrollan robótica, esto significa que el diseño del producto no puede limitarse a la eficiencia. También debe incorporar seguridad, accesibilidad, mecanismos de atención y adaptación regulatoria.
La tecnología necesita encontrar su lugar dentro de las ciudades, no solamente demostrar que puede completar un recorrido.
Una oportunidad para las cadenas y franquicias que ya utilizan marketplaces
El modelo anunciado por Grubhub podría resultar especialmente interesante para restaurantes y franquicias que dependen de plataformas externas para gestionar parte de sus entregas.
En una cadena de múltiples establecimientos, adquirir robots individualmente para cada local podría generar una inversión importante y una estructura de mantenimiento compleja.
En cambio, si una plataforma ofrece reparto autónomo dentro de su infraestructura, los establecimientos podrían acceder a esa modalidad de manera más sencilla.
Para las franquicias, este enfoque puede facilitar pruebas graduales.
Una central podría evaluar el servicio en determinadas ubicaciones, analizar tiempos de entrega, satisfacción del cliente y costos, antes de considerar una adopción más amplia.
Esto permitiría incorporar tecnología sin exigir que todos los franquiciados asuman una inversión inicial en equipos propios.
Sin embargo, también aparecerían nuevas dependencias.
Si la logística autónoma queda integrada dentro del marketplace, la marca deberá considerar las condiciones comerciales de la plataforma, la disponibilidad del servicio y el grado de control que conserva sobre la experiencia de entrega.
La oportunidad de automatizar la última milla debe analizarse junto con la dependencia comercial que puede generar.
Para JLP Franchising, una de las principales prioridades sería evaluar si estas tecnologías realmente mejoran la economía unitaria del establecimiento y si las condiciones del proveedor permiten mantener una operación competitiva a largo plazo.
¿Podría funcionar este modelo en Latinoamérica y España?
La expansión de los robots repartidores en Estados Unidos abre posibilidades para mercados internacionales, pero trasladar esta tecnología exige considerar diferencias importantes.
En Latinoamérica, la infraestructura peatonal, el estado de las aceras, la seguridad, los costos laborales y las condiciones regulatorias varían considerablemente entre ciudades.
En España, determinados entornos urbanos podrían resultar atractivos por su densidad comercial y la proximidad entre restaurantes y consumidores, aunque también existen desafíos relacionados con accesibilidad, convivencia peatonal y regulación.
Por eso, no sería correcto asumir que un modelo exitoso en Jersey City o Filadelfia puede reproducirse directamente en Madrid, Bogotá, Medellín o Ciudad de México.
Para JLP TECH, este tipo de desarrollos confirma la importancia de diseñar soluciones robóticas adaptadas a necesidades operativas y condiciones de mercado específicas.
Nuestra visión de robótica colaborativa parte precisamente de ese principio: la tecnología debe incorporarse donde genere mejoras reales de productividad y donde exista un modelo económico capaz de sostener su implementación.
En algunos mercados, la automatización del reparto puede tener sentido mediante flotas compartidas. En otros, las oportunidades más inmediatas podrían encontrarse dentro del restaurante, automatizando preparación, bebidas, transporte interno o procesos repetitivos.
El verdadero potencial no depende de incorporar robots en todas las etapas, sino de identificar dónde aportan más valor.
La robótica de última milla empieza a convertirse en infraestructura compartida
La ampliación del acuerdo entre Grubhub, Wonder y Avride representa una evolución importante en el desarrollo de entregas autónomas.
Los robots dejan de estar asociados exclusivamente con programas experimentales o negocios que operan su propia tecnología y comienzan a formar parte de plataformas comerciales utilizadas por restaurantes independientes y cadenas.
Es un cambio que podría acelerar la adopción porque permite separar dos actividades muy diferentes: operar un restaurante y gestionar una flota robótica.
Pero todavía existen cuestiones por resolver. La rentabilidad real, la confiabilidad en diferentes condiciones, la seguridad y la aceptación social serán determinantes para establecer hasta dónde puede llegar este modelo.
Para JLP GLOBAL, la gran noticia no es solamente que los robots de Avride vayan a entregar más pedidos. Es que la robótica comienza a funcionar como un servicio al que los restaurantes pueden acceder sin convertirse ellos mismos en empresas tecnológicas.
Si este modelo demuestra eficiencia económica y capacidad de expansión, podría abrir una nueva etapa para el delivery: plataformas que conectan consumidores y restaurantes, mientras coordinan diferentes medios de reparto, incluyendo flotas autónomas especializadas.
La industria gastronómica está comenzando a descubrir que automatizar no siempre significa comprar un robot. En algunos casos, puede significar integrarse a una infraestructura tecnológica compartida que permita operar mejor.
En JLP GLOBAL ayudamos a marcas gastronómicas a crecer con tecnología, franquicias e inteligencia de mercado. A través de JLP TECH, nuestra startup de desarrollo de robótica en Madrid, trabajamos en soluciones de automatización para el sector HORECA junto a la Universidad Politécnica de Madrid. Nuestra visión es acercar la robótica a los negocios gastronómicos mediante aplicaciones que mejoren la productividad, la consistencia y la eficiencia de sus operaciones.
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