Presto consigue US$10 millones para llevar la IA a más drive-thrus

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Uno de los puntos de mayor volumen del QSR también se está convirtiendo en uno de los grandes campos de prueba para la inteligencia artificial. Presto acaba de levantar US$10 millones para acelerar la expansión de Presto Voice, su tecnología de IA para automatizar la toma de pedidos en drive-thrus. El nuevo capital llega mientras la compañía amplía implementaciones con clientes actuales, incorpora nuevas marcas y continúa desarrollando su plataforma tecnológica.

Para JLP GLOBAL y JLP TECH, la noticia deja una señal importante: el capital sigue apostando por automatizar tareas repetitivas y de alto volumen dentro del restaurante, pero ahora la discusión está pasando de demostrar que la tecnología funciona a conseguir que funcione a escala.

El drive-thru se está convirtiendo en territorio de la IA

La elección del drive-thru no es casual.

Tomar un pedido parece una tarea relativamente sencilla, pero en la operación real implica entender diferentes voces y acentos, ruido exterior, modificaciones, promociones, combinaciones complejas y menús que pueden variar entre ubicaciones.

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Además, cualquier error tiene consecuencias inmediatas.

Un pedido mal interpretado puede afectar velocidad, precisión, satisfacción y costos.

Por eso conseguir que una IA funcione de manera consistente en este entorno representa una prueba mucho más exigente que una demostración tecnológica controlada.

Presto asegura que durante los últimos meses ha conseguido resultados a escala en algunos de los entornos y menús de drive-thru más exigentes. El nuevo capital se destinará precisamente a ampliar implementaciones, desarrollar la tecnología y aumentar su alcance entre operadores QSR.

No es la primera inversión de US$10 millones de Presto este año

Existe un dato que hace la historia todavía más interesante.

En enero de 2026, Presto ya había anunciado otros US$10 millones de financiación, en aquella ocasión liderados por Metropolitan Partners Group y con participación de Remus Capital, Link Ventures y otros inversionistas. La compañía señalaba entonces que había procesado millones de interacciones reales de drive-thru durante 2025 y tenía su tecnología operando en cientos de ubicaciones.

Ahora llegan otros US$10 millones procedentes de inversionistas vinculados a Remus Capital y otros accionistas existentes.

Más allá de Presto, esta continuidad del capital resulta significativa.

La IA por voz para restaurantes está intentando cruzar una frontera importante: pasar de proyectos piloto y pruebas controladas hacia implementaciones empresariales capaces de funcionar en cientos de restaurantes.

Ese cambio modifica completamente el desafío.

La pregunta ya no es solamente:

¿Puede una IA tomar un pedido?

La pregunta empieza a ser:

¿Puede hacerlo miles de veces al día, en diferentes restaurantes, con diferentes menús y manteniendo una experiencia consistente?

El verdadero negocio puede estar en la estandarización

La automatización del pedido suele analizarse desde el ahorro laboral.

Pero existe otra dimensión posiblemente igual de importante: la estandarización.

Un empleado puede olvidar ofrecer un complemento.

Puede interpretar una promoción de manera diferente.

Puede saltarse una pregunta.

Puede variar su desempeño según la hora, la carga de trabajo o la experiencia.

Un sistema automatizado puede ejecutar determinadas reglas de manera consistente.

Presto promociona su plataforma precisamente alrededor de productividad del equipo, upselling, precisión y velocidad. La compañía afirma que su tecnología puede alcanzar hasta un 95% de pedidos sin intervención humana y tasas de oferta de upselling de hasta 88%, aunque estas cifras proceden de la propia empresa y pueden variar según la implementación.

Para una cadena con cientos o miles de establecimientos, esa consistencia puede tener un impacto importante.

No solamente porque reduzca trabajo.

También porque convierte determinadas prácticas comerciales y operativas en procesos replicables.

Automatizar el pedido no significa necesariamente eliminar al equipo

Aquí aparece una conexión importante con la tesis de automatización colaborativa que venimos analizando desde JLP TECH.

Una interpretación sencilla sería pensar que la IA de voz existe para sustituir a la persona que toma el pedido.

Pero operativamente puede producir otro efecto.

Mientras el sistema gestiona la conversación inicial, el equipo puede concentrarse en preparar alimentos, verificar pedidos, gestionar excepciones y entregar el producto.

La tecnología absorbe una tarea repetitiva.

La persona permanece dentro del proceso, pero cambia dónde utiliza su tiempo.

Ese principio puede extenderse a muchas áreas del restaurante.

Inventarios.

Forecasting.

Administración.

Producción repetitiva.

Transporte interno.

Toma de pedidos.

Reportes.

La automatización colaborativa no necesita eliminar al trabajador para generar productividad. Necesita quitarle suficientes tareas para que pueda concentrarse donde aporta más valor.

La integración empieza a ser tan importante como la IA

Otro elemento del movimiento de Presto apunta precisamente en esa dirección.

La compañía anunció recientemente una integración con toast y acuerdos con compañías de inteligencia artificial como

Esto refleja uno de los grandes desafíos de la tecnología gastronómica.

Una IA puede entender perfectamente al cliente, pero si no puede comunicarse correctamente con el POS, interpretar el menú, gestionar modificadores o trasladar la información hacia la operación, su utilidad disminuye.

Por eso la siguiente etapa de foodtech probablemente estará menos centrada en herramientas aisladas y más en ecosistemas conectados.

La IA necesita convertirse en parte de la infraestructura del restaurante.

El drive-thru es solo el comienzo

Presto describe su ambición como algo más amplio que automatizar una conversación.

La compañía plantea desarrollar una suite de soluciones de IA vertical para cadenas de restaurantes orientada hacia una automatización más integral.

Eso es importante porque la toma de pedidos genera información.

Qué pide el cliente.

Qué modificaciones realiza.

Qué productos rechaza.

Qué promociones acepta.

Cuánto tarda la interacción.

En qué momentos aparecen problemas.

Qué preguntas se repiten.

Cuando esa información se estructura correctamente, la IA deja de ser solamente una interfaz de voz y empieza a convertirse en una nueva capa de datos operativos.

Ese puede ser uno de los grandes cambios de los próximos años.

El capital está apostando por problemas concretos

Durante la primera etapa de la inteligencia artificial generativa vimos miles de herramientas intentando demostrar qué podía hacer la tecnología.

El mercado gastronómico parece estar entrando en una fase diferente.

Los casos que empiezan a atraer atención son cada vez más específicos.

Predecir inventario.

Reducir desperdicio.

Optimizar horarios.

Automatizar administración.

Tomar pedidos.

Mejorar forecasting.

Son problemas menos espectaculares que imaginar un restaurante completamente autónomo, pero están conectados directamente con costos, productividad y ventas.

La nueva inversión de Presto encaja perfectamente dentro de esa evolución.

No intenta automatizar todo el restaurante de una vez.

Está atacando una tarea de enorme volumen, repetitiva y suficientemente estandarizable para que la IA pueda generar valor.

La automatización gastronómica está entrando en la etapa de escala

Probablemente esa sea la lectura más importante.

El sector ya ha visto numerosos pilotos de IA por voz.

Ahora empresas como Presto necesitan demostrar que estas soluciones pueden instalarse, integrarse y mantenerse en redes grandes sin deteriorar la experiencia.

El reto tecnológico sigue existiendo.

Pero el reto operativo puede ser todavía mayor.

Integración.

Precisión.

Latencia.

Actualización de menús.

Entrenamiento.

Excepciones.

Soporte.

Adopción del franquiciado.

Retorno de inversión.

Todo eso determinará qué tecnologías terminan convirtiéndose realmente en infraestructura del QSR.

Los US$10 millones que acaba de levantar Presto servirán para intentar avanzar precisamente en esa dirección.

Para JLP TECH, la señal es clara: la próxima etapa de la automatización gastronómica no consiste en demostrar que una máquina puede hacer una tarea. Consiste en demostrar que puede hacerla miles de veces, integrada con la operación y con una economía que justifique implementarla.

El drive-thru está convirtiéndose en uno de los primeros grandes laboratorios para comprobarlo.

En JLP GLOBAL ayudamos a marcas gastronómicas a crecer con tecnología, franquicias e inteligencia de mercado. A través de JLP TECH acompañamos a restaurantes y cadenas en la implementación de herramientas, automatización e inteligencia artificial aplicadas a la operación real del negocio. Si deseas una consulta inicial gratuita para tu restaurante, puedes agendarla cuando quieras.

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