Starbucks prueba cafeterías más pequeñas sin eliminar asientos: la nueva estrategia para crecer

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Starbucks está rediseñando sus cafeterías para ocupar menos espacio sin renunciar a uno de los elementos que construyeron su identidad: ofrecer un lugar donde los clientes puedan sentarse, conversar y disfrutar de un café. La compañía presentó el 6 de octubre de 2026 un nuevo concepto de establecimientos compactos, con barras de servicio reorganizadas, espacios de descanso y mayor flexibilidad para adaptarse a locales urbanos. La estrategia busca abrir oportunidades de expansión en zonas donde los altos costos inmobiliarios dificultan desarrollar cafeterías tradicionales. La marca ya cuenta con seis establecimientos que utilizan versiones de este concepto, incluyendo ubicaciones en Manhattan y San Antonio, Texas.

Para JLP GLOBAL, este movimiento representa una evolución interesante en el diseño de modelos gastronómicos. Durante años, muchas cadenas han buscado reducir superficies mediante formatos orientados exclusivamente a pedidos para llevar, delivery y recogida digital. Starbucks está explorando una alternativa diferente: reducir los metros cuadrados sin convertir sus cafeterías en simples puntos de despacho. La decisión plantea una pregunta estratégica para restaurantes y franquicias: ¿cuánto espacio necesita realmente un negocio para operar de manera rentable y mantener una experiencia atractiva para sus clientes?

Starbucks apuesta por locales más pequeños para ampliar sus oportunidades inmobiliarias

La nueva propuesta fue presentada como parte de Back to Starbucks, el plan de transformación impulsado por su CEO, Brian Niccol, para recuperar elementos tradicionales de la experiencia de la marca.

Según el anuncio oficial y la información publicada por CNN, Starbucks está desarrollando cafeterías capaces de adaptarse a diferentes formas, tamaños y ubicaciones comerciales.

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Una de las principales modificaciones se encuentra en la distribución de la barra.

En lugar de mantener un mostrador largo que ocupa buena parte del establecimiento, la compañía ha diseñado una configuración más compacta, denominada folded bar, que permite organizar los equipos y las funciones de servicio dentro de espacios más estrechos.

El nuevo formato mantiene elementos característicos de la marca, como la barra de espresso, las vitrinas de productos de panadería y los espacios para sentarse.

También incorpora materiales, iluminación y mobiliario destinados a crear un ambiente cálido, en lugar de priorizar exclusivamente la circulación rápida de los consumidores.

La propuesta responde a un desafío importante para las grandes cadenas: los locales mejor ubicados no siempre tienen las dimensiones necesarias para instalar un restaurante convencional.

En ciudades como Nueva York, la disponibilidad de espacios comerciales y los elevados costos inmobiliarios pueden limitar las oportunidades de expansión.

Un formato más adaptable permitiría evaluar inmuebles que anteriormente no cumplían los requisitos de tamaño o distribución de la compañía.

Sin embargo, Starbucks no ha publicado la superficie exacta de estos nuevos prototipos. Por lo tanto, todavía no es posible cuantificar cuánto espacio ahorran frente a una cafetería tradicional.

El nuevo concepto ya tiene seis establecimientos en funcionamiento

Aunque la compañía presentó públicamente los diseños en octubre, el proyecto ya cuenta con establecimientos donde está probando sus características.

Según CNN, a comienzos de ese mes existían seis cafeterías operando con versiones del nuevo formato compacto, entre ellas ubicaciones en Manhattan y San Antonio.

Uno de los prototipos abrió en septiembre de 2026 en San Antonio y conserva características habituales de una cafetería Starbucks, incluyendo asientos cómodos, una zona de preparación de bebidas y una vitrina de alimentos.

La diferencia está en que estos elementos se organizan dentro de una superficie considerablemente menor a la de un establecimiento tradicional, según la descripción publicada por CNN.

La compañía está utilizando estas ubicaciones para estudiar cómo responden los consumidores y los empleados a una distribución diferente del espacio.

Esto es especialmente importante porque un prototipo no representa necesariamente un formato definitivo.

Una cadena puede desarrollar diseños atractivos, pero necesita comprobar si funcionan durante los horarios de mayor demanda, si permiten preparar pedidos con eficiencia y si ofrecen una experiencia cómoda para los clientes.

Los primeros establecimientos permiten obtener información sobre circulación, tiempos de servicio, utilización de asientos y desempeño de los equipos.

La verdadera innovación no está únicamente en construir una cafetería más pequeña, sino en demostrar que puede mantener la productividad y la experiencia de una unidad convencional dentro de un espacio reducido.

Starbucks quiere evitar los errores de sus cafeterías exclusivas para recoger pedidos

Uno de los aspectos más interesantes de la noticia es que Starbucks ya había experimentado con formatos de menor superficie.

En años anteriores desarrolló establecimientos enfocados exclusivamente en recoger pedidos realizados mediante su aplicación móvil.

Estos locales eliminaban los asientos y priorizaban una operación rápida y transaccional.

La lógica comercial era clara: si una parte importante de los consumidores compra café para llevar, una cafetería podría funcionar con menos espacio destinado a permanencia.

Sin embargo, la compañía terminó reconsiderando esta estrategia.

En julio de 2025, Brian Niccol anunció el abandono de los establecimientos exclusivos para recogida, al considerar que se habían alejado demasiado de la experiencia tradicional de Starbucks.

El problema no estaba necesariamente en utilizar tecnología o facilitar pedidos digitales, sino en haber reducido una parte importante de lo que diferenciaba a la marca.

Starbucks construyó su posicionamiento alrededor de la idea del tercer lugar: un espacio entre el hogar y el trabajo donde las personas pueden reunirse, conversar o permanecer durante un tiempo.

Cuando una cafetería elimina completamente esa posibilidad, puede convertirse en un punto de venta funcional, pero también perder atributos que justifican la preferencia del consumidor.

Para JLP GLOBAL, este antecedente ofrece una enseñanza importante: optimizar un establecimiento no debería significar eliminar los elementos que generan valor para sus clientes.

La reducción de superficie puede mejorar determinadas condiciones económicas, pero también debe proteger la propuesta comercial que sostiene la marca.

Menos metros cuadrados podrían mejorar la economía de expansión

Desde una perspectiva empresarial, la superficie de un restaurante influye directamente en su modelo financiero.

Un local grande puede ofrecer mayor capacidad de atención y espacio para desarrollar diferentes experiencias, pero también suele exigir una inversión inmobiliaria y de adecuación considerable.

El arrendamiento, las obras, el mobiliario, la climatización y el mantenimiento están relacionados, en diferentes proporciones, con las características físicas del establecimiento.

Por eso, reducir el tamaño puede contribuir a disminuir algunas necesidades de inversión y costos de ocupación.

Para una cadena que pretende abrir cientos de unidades, pequeñas mejoras en la economía de cada establecimiento pueden tener un efecto significativo sobre el capital necesario para expandirse.

Sin embargo, un restaurante más pequeño no es automáticamente más rentable.

La reducción de espacio también puede limitar la capacidad de atención, dificultar la operación durante horas pico o disminuir las oportunidades de consumo dentro del establecimiento.

Además, algunos costos no se reducen proporcionalmente con los metros cuadrados. Una cafetería compacta sigue necesitando máquinas de espresso, sistemas de refrigeración, personal, abastecimiento y tecnología.

Por eso, el análisis correcto no consiste únicamente en comparar el costo del alquiler.

También es necesario evaluar la relación entre ventas, inversión inicial, capacidad productiva, gastos operativos y rentabilidad.

Starbucks todavía no ha divulgado información suficiente para calcular el ahorro específico de sus nuevos prototipos.

Lo que sí ha señalado es que busca desarrollar cafeterías más flexibles, con menores costos de construcción y operación, sin abandonar la experiencia de marca.

Para JLP Franchising, este es uno de los principios más importantes al estructurar formatos de expansión: el objetivo no es simplemente construir unidades más económicas, sino desarrollar establecimientos capaces de generar un retorno atractivo sobre la inversión.

La productividad de la barra se convierte en una prioridad

Otro componente de la estrategia está relacionado con el diseño operativo.

En una cafetería, la barra concentra buena parte de las actividades que determinan la velocidad y la calidad del servicio.

Los baristas necesitan recibir pedidos, preparar bebidas, gestionar ingredientes, coordinar productos de panadería y entregar las órdenes correctamente.

Cuando el espacio está mal organizado, aparecen recorridos innecesarios, interferencias entre trabajadores y dificultades para mantener una producción consistente.

La nueva configuración de Starbucks busca reorganizar estas funciones dentro de un espacio compacto.

Esto demuestra que reducir metros cuadrados exige revisar la operación completa.

No basta con instalar los mismos equipos dentro de un establecimiento más pequeño.

Es necesario evaluar cómo se distribuyen las estaciones de trabajo, cómo circula el personal y dónde se concentran los pedidos.

La productividad puede depender tanto de la distribución física como de la tecnología utilizada.

Sistemas de pedidos integrados, pantallas de producción y herramientas de gestión pueden ayudar a coordinar la operación, pero necesitan estar acompañados por un diseño adecuado del espacio.

Para JLP TECH, este caso conecta con un principio fundamental de la automatización gastronómica: antes de incorporar tecnología o reducir personal, es necesario comprender y optimizar el flujo operativo.

Un proceso mal diseñado puede continuar siendo ineficiente incluso cuando utiliza herramientas avanzadas.

En cambio, una operación correctamente organizada puede encontrar mejoras importantes mediante cambios en distribución, equipamiento y coordinación.

Una cafetería compacta también necesita atender diferentes canales

Starbucks no está diseñando estos establecimientos exclusivamente para consumidores que desean permanecer dentro del local.

La compañía reconoce que sus clientes utilizan diferentes canales dependiendo de sus necesidades.

Algunos prefieren realizar sus pedidos personalmente y sentarse a consumir.

Otros utilizan la aplicación móvil, compran para llevar o solicitan delivery.

Según CNN, aproximadamente el 30% de los clientes de Starbucks utiliza pedidos móviles, de acuerdo con la información compartida por la empresa.

Esto significa que la experiencia digital continúa siendo importante dentro del modelo comercial.

Sin embargo, Starbucks está intentando evitar que la optimización de estos canales termine desplazando completamente la interacción presencial.

La nueva estrategia busca que los formatos puedan adaptarse a diferentes modalidades de compra, incluso incorporando servicio para automóviles cuando la ubicación y el diseño lo permitan.

Esta flexibilidad introduce desafíos operativos.

Un establecimiento compacto necesita coordinar los pedidos digitales y presenciales sin generar congestión alrededor de la barra.

También debe garantizar que los consumidores que desean permanecer en el local no se sientan desplazados por una operación concentrada exclusivamente en preparar órdenes para llevar.

Para los empresarios gastronómicos, esto demuestra que la omnicanalidad también tiene consecuencias físicas.

Cada nuevo canal de venta necesita espacio, procedimientos y capacidad de producción. Si todos compiten por la misma infraestructura, la operación puede perder eficiencia.

Por eso, diseñar una cafetería compacta requiere comprender cómo se distribuirá la demanda entre los diferentes canales.

Starbucks está recuperando los espacios de permanencia en más de 1.000 cafeterías

La presentación de los nuevos prototipos forma parte de una transformación más amplia.

El 23 de septiembre de 2026, Starbucks anunció que ya había remodelado más de 1.000 cafeterías en Estados Unidos y Canadá desde finales de 2025.

Estas intervenciones incluyen asientos más cómodos, materiales cálidos, obras de arte, plantas y elementos de diseño local.

La compañía también estableció el objetivo de completar al menos 1.500 remodelaciones durante su año fiscal 2026.

Esto revela una estrategia que puede parecer contradictoria, pero que responde a una misma lógica comercial.

Por una parte, Starbucks está desarrollando locales nuevos más pequeños.

Por otra, está recuperando áreas de permanencia y mejorando la comodidad en establecimientos existentes.

Ambas iniciativas buscan reforzar la experiencia de cafetería, adaptando el espacio a las características de cada ubicación.

La marca no está planteando que todos los establecimientos deban reducir su superficie.

Está explorando una red con mayor flexibilidad de formatos, donde determinadas ubicaciones puedan operar en espacios compactos y otras mantengan áreas más amplias de reunión.

Esta diferenciación resulta especialmente relevante para las grandes cadenas.

Un establecimiento ubicado en una zona empresarial puede responder a patrones de consumo diferentes a los de una cafetería de barrio o un restaurante dentro de un centro comercial.

La capacidad para adaptar el formato a estas condiciones puede ampliar las oportunidades inmobiliarias y mejorar la utilización del capital.

El nuevo diseño encaja con una expansión de miles de cafeterías

La iniciativa también debe interpretarse dentro de los planes de crecimiento de Starbucks.

Durante su encuentro con inversionistas de enero de 2026, la compañía identificó oportunidades para abrir hasta 5.000 nuevas cafeterías en Estados Unidos a largo plazo, con un potencial que podría ampliarse según la evolución del negocio.

Esta cifra representa una estimación de oportunidades de crecimiento, no un compromiso de abrir 5.000 establecimientos mediante el nuevo formato compacto.

Además, Starbucks comunicó que espera alcanzar un ritmo de aproximadamente 400 aperturas netas anuales de cafeterías propias en Estados Unidos para su año fiscal 2028.

Para ejecutar una expansión de esta magnitud, la disponibilidad de inmuebles adecuados es un factor determinante.

Los formatos compactos pueden ayudar a explorar ubicaciones donde una cafetería tradicional resultaría demasiado grande o costosa.

Esto podría ser relevante en centros urbanos, zonas comerciales densas y espacios de circulación peatonal con superficies limitadas.

Sin embargo, la compañía necesitará comprobar que el nuevo diseño puede reproducirse de manera consistente.

Un prototipo puede funcionar correctamente en una ubicación específica, pero escalarlo exige evaluar diferentes condiciones inmobiliarias, perfiles de consumidores y niveles de demanda.

Para JLP GLOBAL, la lección es que la capacidad de expansión de una cadena también depende de cuántos tipos de inmuebles puede aprovechar sin comprometer la viabilidad económica de sus operaciones.

Cuanto más flexible sea el formato, mayor puede ser el universo de ubicaciones disponibles.

¿Qué pueden aprender las franquicias gastronómicas de Latinoamérica y España?

El caso de Starbucks ofrece una reflexión relevante para cadenas que están estructurando su crecimiento.

Muchas marcas desarrollan un primer restaurante y posteriormente intentan replicar exactamente la misma distribución, superficie y equipamiento en cada nueva ubicación.

Este enfoque puede facilitar la estandarización, pero también limitar las oportunidades inmobiliarias.

No todos los mercados disponen de locales con las mismas dimensiones, ni todas las ubicaciones necesitan ofrecer idéntica capacidad de atención.

Por eso, una estrategia de expansión puede beneficiarse del desarrollo de diferentes formatos operativos.

Una marca podría contar con un establecimiento de servicio completo, una versión urbana compacta y otro modelo adaptado a zonas de alto tráfico.

Sin embargo, cada formato necesita su propio análisis económico.

La inversión inicial, las ventas proyectadas, el personal requerido y la rentabilidad pueden variar considerablemente.

También resulta fundamental preservar una identidad común.

Un restaurante compacto debe seguir ofreciendo una experiencia reconocible para el consumidor, incluso cuando su distribución sea diferente.

En una franquicia, esto exige desarrollar estándares que permitan cierta flexibilidad inmobiliaria sin perder consistencia de producto, servicio y marca.

La experiencia de Starbucks también invita a revisar el concepto de productividad por metro cuadrado.

Un local puede generar ventas elevadas en una superficie pequeña, pero eso no necesariamente significa que ofrezca el mejor resultado financiero si enfrenta alquileres excesivos o limitaciones de capacidad.

Para evaluar correctamente un formato es necesario estudiar tanto sus ventas como sus márgenes y el retorno sobre el capital invertido.

La pregunta no es cuántos metros cuadrados puede eliminar una marca, sino cuántos necesita para operar eficientemente y mantener una experiencia capaz de generar demanda recurrente.

Starbucks demuestra que reducir espacio no significa reducir experiencia

El nuevo concepto de Starbucks representa una evolución interesante dentro de la industria de cafeterías y restauración organizada.

La compañía está intentando resolver dos necesidades que frecuentemente parecen opuestas: desarrollar establecimientos más compactos y conservar espacios donde los consumidores quieran permanecer.

La apuesta responde tanto a una oportunidad inmobiliaria como a una decisión de posicionamiento.

Después de experimentar con cafeterías orientadas exclusivamente a la recogida de pedidos, Starbucks está recuperando atributos relacionados con comodidad, hospitalidad y conexión humana.

Al mismo tiempo, busca desarrollar una estructura más flexible que le permita aprovechar ubicaciones donde los formatos tradicionales presentan dificultades.

Todavía será necesario conocer los resultados operativos y financieros de los nuevos prototipos antes de determinar qué tan exitoso puede resultar el modelo.

Pero la dirección estratégica es clara.

Para JLP GLOBAL, la principal enseñanza es que el futuro de la expansión gastronómica no dependerá necesariamente de construir establecimientos más grandes, sino de desarrollar formatos capaces de utilizar mejor cada metro cuadrado sin sacrificar los atributos que hacen valiosa a una marca.

La optimización inmobiliaria, el diseño operativo y la experiencia del consumidor deben analizarse como partes de una misma estrategia.

Una cadena puede reducir superficie y mejorar su economía de expansión, pero necesita garantizar que sus nuevos establecimientos continúen respondiendo a las expectativas de sus clientes.

Starbucks está intentando demostrar que una cafetería puede ser más pequeña sin dejar de ser un espacio de encuentro.

Para restaurantes, cafeterías y franquicias de Latinoamérica y España, esta es una reflexión especialmente relevante en mercados donde los alquileres y las inversiones inmobiliarias representan barreras importantes para crecer.

El desafío no consiste solamente en abrir más establecimientos con menos inversión, sino en diseñar negocios que aprovechen mejor el espacio, operen con eficiencia y mantengan una experiencia suficientemente atractiva para que el consumidor quiera regresar.

En JLP GLOBAL ayudamos a marcas gastronómicas a crecer mediante tecnología, franquicias e inteligencia de mercado. A través de JLP Consulting, JLP Franchising y JLP TECH acompañamos a restaurantes y cadenas en el desarrollo de modelos de negocio, la estructuración de formatos de expansión, la optimización operativa y la incorporación de tecnología para mejorar productividad y competitividad.

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