
Un restaurante de Illinois está apostando por la robótica para resolver un problema que muchos negocios gastronómicos conocen bien: mantener abierta la cocina durante la madrugada sin asumir una estructura de personal demasiado costosa. Mac’s Downtown, ubicado en Alton, comenzó a construir una sección equipada con robots capaces de preparar alimentos, servir bebidas y elaborar café, con el objetivo de atender clientes hasta las 3 o 4 de la mañana durante los fines de semana. El proyecto todavía está en desarrollo, pero plantea una posibilidad especialmente interesante para la industria: utilizar la automatización no solamente para reducir costos, sino para ampliar las horas de operación y generar ventas en momentos que tradicionalmente resultan difíciles de cubrir.
Para JLP GLOBAL, este caso representa una evolución importante en la manera de entender la robótica gastronómica. Durante años, buena parte de la conversación se ha concentrado en cuántas tareas pueden sustituir los robots dentro de una cocina. Sin embargo, Mac’s Downtown está explorando una aplicación diferente: incorporar tecnología para atender una demanda que actualmente encuentra limitaciones operativas. Lo más interesante es que el propietario no plantea eliminar completamente al equipo humano, sino desarrollar un modelo donde las máquinas asuman determinadas actividades mientras las personas continúan realizando funciones esenciales.
Todo comenzó porque un restaurante no podía atender clientes después de medianoche
La idea surgió de una experiencia personal de Rob Lenhardt, copropietario de Mac’s Downtown junto con su padre, Mac Lenhardt.
Después de una jornada laboral de aproximadamente 10 o 12 horas, Rob intentó detenerse a comer en un restaurante Denny’s de Collinsville, Illinois.
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Sin embargo, según relató al periódico The Telegraph, el establecimiento no podía atender su pedido porque no contaba con suficiente personal durante ese horario.
También le comentaron que otro restaurante cercano enfrentaba dificultades similares.
La experiencia llevó al empresario a identificar una posible oportunidad comercial.
Si existen consumidores interesados en comprar comida durante la madrugada, pero los restaurantes no consiguen mantener sus cocinas operativas, podría existir una demanda desatendida.
El problema no necesariamente está en la ausencia de clientes, sino en las condiciones económicas y operativas necesarias para atenderlos.
Mantener abierto un establecimiento durante la noche implica disponer de personal, supervisión, equipos funcionando, abastecimiento y condiciones de seguridad.
Si el volumen de ventas es reducido o irregular, estos costos pueden hacer que la operación resulte poco atractiva.
Por eso, muchos restaurantes deciden limitar sus horarios incluso cuando todavía podrían existir oportunidades comerciales.
Lenhardt comenzó a estudiar cómo la robótica podría resolver parte de esta situación.
Su propuesta consiste en desarrollar una sección del restaurante donde determinadas tareas de preparación y servicio se realicen mediante equipos automatizados.
Para JLP GLOBAL, el verdadero valor de la idea está en que la tecnología se utiliza para intentar resolver una limitación específica del modelo de negocio: la dificultad de atender una franja horaria con una estructura de costos viable.
Mac’s Downtown prepara una sección con cocina y servicio robotizados
El proyecto se está desarrollando en la parte norte de Mac’s Downtown, sobre el área que da hacia West Fourth Street, en Alton.
Según el reportaje publicado el 27 de octubre de 2026, las obras ya comenzaron y el propietario está preparando un espacio diferenciado dentro del establecimiento.
La propuesta contempla incorporar un robot capaz de cocinar alimentos bajo pedido y otro sistema robótico destinado a preparar y servir bebidas.
También se instalaría un kiosco de autoservicio para que los consumidores puedan realizar sus pedidos.
El funcionamiento previsto es relativamente sencillo.
Un cliente podría ingresar durante la madrugada, seleccionar su pedido mediante una pantalla y recibir alimentos preparados por los equipos automatizados.
Esto permitiría mantener determinadas capacidades de producción sin reproducir exactamente la estructura de personal de una cocina tradicional.
La intención del propietario es ampliar el servicio durante los fines de semana hasta aproximadamente las 3 o 4 de la mañana.
No obstante, esto todavía representa una expectativa del proyecto.
La sección robotizada no se encuentra operando comercialmente, y el reportaje no identifica los fabricantes de los equipos, sus especificaciones técnicas ni una fecha definitiva de inauguración.
Por lo tanto, todavía no es posible evaluar su productividad, confiabilidad o rentabilidad real.
Lo que sí demuestra el anuncio es el interés de un operador gastronómico por incorporar automatización directamente a su modelo comercial.
No estamos hablando únicamente de instalar un robot como elemento de entretenimiento, sino de intentar desarrollar una nueva capacidad operativa.
La robótica podría permitir que un restaurante venda durante más horas
Una de las principales oportunidades del proyecto está relacionada con la ampliación del horario comercial.
Para un restaurante, cada hora adicional de funcionamiento representa una posibilidad de generar ingresos.
Pero también introduce costos.
Una cocina que permanece abierta durante la madrugada necesita cubrir salarios, servicios públicos, mantenimiento, seguridad y otros gastos asociados con la operación.
El desafío consiste en determinar si las ventas generadas durante esa franja son suficientes para justificar esos costos.
La robótica podría modificar parcialmente esta ecuación.
Un sistema automatizado puede realizar determinadas tareas durante periodos prolongados sin necesitar la misma organización de turnos que exige una plantilla dedicada exclusivamente a la producción.
Esto no significa que pueda funcionar indefinidamente sin mantenimiento, supervisión o intervención humana.
Sin embargo, podría permitir que ciertas tareas se ejecuten con una estructura operativa diferente.
Para Mac’s Downtown, la oportunidad estaría en atender consumidores que actualmente encuentran pocas alternativas disponibles durante la madrugada.
Trabajadores nocturnos, personas que terminan jornadas prolongadas y consumidores que regresan de actividades sociales podrían representar diferentes ocasiones de consumo.
Pero la existencia de estos perfiles no garantiza automáticamente una demanda suficiente.
Antes de considerar exitoso el modelo, será necesario comprobar cuántos clientes están dispuestos a comprar durante esas horas, cuánto gastan y con qué frecuencia utilizan el servicio.
La automatización puede ampliar la capacidad de atención, pero el verdadero negocio aparece cuando esa capacidad encuentra una demanda suficiente para sostenerse económicamente.
Esta distinción es fundamental para cualquier restaurante que esté evaluando incorporar robótica.
El propietario espera reducir los costos laborales entre un 30% y un 40%
Uno de los datos más llamativos del reportaje está relacionado con las expectativas financieras del empresario.
Rob Lenhardt considera que la utilización de robots podría permitirle reducir determinados costos laborales entre un 30% y un 40%.
También plantea que una estructura más eficiente podría facilitar precios de hamburguesas cercanos a US$8 o US$10, frente a valores de referencia de US$15 que mencionó al explicar su visión.
Sin embargo, es importante interpretar correctamente estas cifras.
El ahorro del 30% al 40% es una estimación del propietario, no un resultado comprobado de la nueva operación robotizada.
Tampoco existe información suficiente para determinar qué proporción de los costos totales del restaurante podría reducirse.
Una cocina automatizada puede disminuir la necesidad de intervención humana en determinadas tareas, pero introduce otros gastos que deben considerarse.
La adquisición o contratación de los equipos, su instalación, mantenimiento, consumo energético, actualizaciones tecnológicas y posibles reparaciones forman parte del costo económico del sistema.
También debe considerarse el personal necesario para supervisar, limpiar, abastecer y preparar los equipos.
Por ejemplo, un robot puede encargarse de cocinar determinados productos, pero alguien necesita garantizar que los ingredientes estén disponibles y que el sistema cumpla los procedimientos sanitarios correspondientes.
Si una máquina presenta una falla durante la madrugada, también es necesario disponer de un mecanismo para resolverla.
Por eso, comparar directamente el costo de un robot con el salario de un trabajador ofrece una visión incompleta.
Para JLP GLOBAL, la evaluación debería centrarse en el costo total de operación y en el volumen de ventas que puede generar la tecnología.
Un sistema robotizado puede representar una inversión considerable, pero resultar económicamente atractivo si permite ampliar horarios, mantener consistencia y aprovechar mejor la infraestructura existente.
En cambio, una automatización que no genera ingresos adicionales ni mejoras suficientes de productividad podría convertirse en una carga financiera.
Mac’s Downtown no espera eliminar a su equipo humano
Otro aspecto relevante del proyecto está relacionado con el empleo.
Aunque el propietario utiliza el concepto de restaurante robotizado para describir la nueva sección, reconoce que continuará necesitando trabajadores.
Lenhardt señaló que Mac’s cuenta actualmente con más de 100 empleados y que espera acercarse a los 150 durante 2027.
Esta cifra representa una expectativa de crecimiento del negocio, no un compromiso de contratación atribuible exclusivamente al nuevo espacio automatizado.
También explicó que las personas seguirán desempeñando funciones relacionadas con preparación, supervisión y tareas necesarias para iniciar y finalizar las operaciones.
Esto permite comprender mejor el modelo que está intentando desarrollar.
Los robots asumirían actividades concretas de producción y servicio, mientras el personal humano conservaría responsabilidades esenciales para el funcionamiento del restaurante.
Esta complementariedad es especialmente importante porque la automatización gastronómica no consiste únicamente en reemplazar movimientos manuales.
Un restaurante necesita coordinar abastecimiento, producción, limpieza, control de calidad, seguridad alimentaria, atención al cliente y mantenimiento.
Algunas de estas funciones pueden automatizarse parcialmente.
Otras necesitan supervisión humana o presentan una complejidad que requiere soluciones más flexibles.
Desde JLP TECH consideramos que la robótica colaborativa representa una de las oportunidades más interesantes para transformar las operaciones gastronómicas.
La tecnología puede asumir tareas repetitivas y estandarizadas, mientras las personas se concentran en supervisión, experiencia, control y toma de decisiones.
El caso de Mac’s Downtown se alinea con esta visión, aunque todavía será necesario observar cómo se organiza realmente la relación entre trabajadores y equipos robóticos una vez que el proyecto comience a funcionar.
Un mismo robot podría servir bebidas y preparar café según el horario
La propuesta incluye otro elemento especialmente interesante: la utilización flexible de los equipos.
El propietario contempla instalar un robot para preparar y servir bebidas que también pueda utilizarse como barista.
Durante determinados horarios, el sistema podría elaborar bebidas asociadas con el servicio de bar.
Posteriormente, cuando la normativa local impida continuar vendiendo alcohol, podría pasar a preparar café, capuchinos, frappés y otras bebidas sin alcohol.
Esta posibilidad responde a una condición específica del mercado.
Según el reportaje, la normativa de Alton contempla restricciones a la venta de bebidas alcohólicas después de la 1 de la mañana.
Por lo tanto, el sistema no podría utilizarse para ignorar las obligaciones regulatorias del establecimiento.
La propuesta consiste en adaptar su función comercial al horario permitido.
Para JLP GLOBAL, este planteamiento resulta especialmente interesante porque muestra que la rentabilidad de un equipo robotizado también puede depender de su capacidad para desarrollar diferentes tareas.
Un sistema que únicamente se utiliza durante unas pocas horas podría tener dificultades para justificar una inversión elevada.
En cambio, un equipo que participa en distintas ocasiones de consumo podría alcanzar una utilización más eficiente.
Esto no significa que todos los robots sean capaces de realizar múltiples funciones.
La versatilidad depende de su diseño, herramientas, software y condiciones de operación.
Pero el principio resulta importante: cuanto mejor pueda aprovecharse una inversión tecnológica durante el horario comercial, mayores posibilidades tendrá de generar valor económico.
La verdadera oportunidad podría estar en vender más, no solamente en gastar menos
Uno de los aspectos más importantes de la noticia es que la robótica no se está planteando exclusivamente como una herramienta para reducir costos.
Mac’s Downtown busca utilizarla para ampliar su actividad comercial.
Esta diferencia modifica considerablemente la manera de evaluar una inversión.
Cuando un restaurante analiza la automatización únicamente desde la perspectiva del ahorro laboral, suele concentrarse en cuánto trabajo humano puede sustituir una máquina.
Sin embargo, existen otras posibilidades.
Un robot también podría aumentar la capacidad de producción, mejorar la consistencia, facilitar la atención en horarios difíciles o permitir desarrollar un nuevo formato comercial.
En el caso de Mac’s Downtown, el objetivo es comprobar si puede generar ventas adicionales durante horas en las que mantener una cocina convencional presenta dificultades.
Si el establecimiento consigue atender una demanda que antes no podía cubrir, la tecnología estaría contribuyendo directamente a ampliar sus ingresos.
Esta posibilidad podría resultar especialmente interesante para operaciones que ya cuentan con infraestructura instalada.
Un restaurante tiene costos asociados con su ubicación, equipamiento y mantenimiento del establecimiento, independientemente de cuántas horas permanezca abierto.
Si consigue utilizar parte de esa infraestructura durante más tiempo sin incrementar proporcionalmente sus costos, podría mejorar su aprovechamiento económico.
Pero este resultado dependerá del volumen de ventas y de los costos adicionales necesarios para mantener el servicio.
Para JLP GLOBAL, una de las aplicaciones más interesantes de la robótica consiste en hacer posibles operaciones que anteriormente resultaban demasiado costosas o difíciles de organizar.
No se trata solamente de producir lo mismo con menos recursos, sino de ampliar las posibilidades comerciales del restaurante.
El verdadero indicador será cuánto cuesta producir cada pedido
Para determinar si el proyecto es rentable, Mac’s Downtown necesitará evaluar sus resultados operativos una vez que la sección robotizada comience a funcionar.
Uno de los indicadores más importantes será el costo de producir y entregar cada pedido.
Este cálculo debería considerar tanto los gastos directamente asociados con la preparación como la parte correspondiente al funcionamiento de los equipos.
También resultará necesario analizar las ventas generadas durante la madrugada.
Si el volumen de pedidos es demasiado bajo, el establecimiento podría tener dificultades para cubrir los costos de la operación incluso utilizando robots.
En cambio, si existe una demanda consistente, los equipos podrían contribuir a mejorar la productividad del servicio.
Otro indicador relevante será la disponibilidad operativa.
Un robot diseñado para trabajar durante periodos prolongados necesita mantener niveles adecuados de confiabilidad.
Si presenta fallas frecuentes o requiere intervenciones continuas, parte de las ventajas previstas podría desaparecer.
Los tiempos de preparación y la precisión de los pedidos también serán fundamentales.
Para los consumidores, la novedad tecnológica puede despertar curiosidad, pero la experiencia debe cumplir expectativas básicas relacionadas con calidad, rapidez y confiabilidad.
Desde JLP TECH consideramos que las decisiones de automatización deben construirse alrededor de indicadores operativos concretos.
La tecnología necesita demostrar que puede mejorar un proceso, reducir determinados costos o generar nuevas oportunidades comerciales.
La presencia de un robot por sí sola no garantiza ninguna de estas ventajas.
El proyecto también podría convertirse en una atracción comercial
Mac’s Downtown está explorando otro elemento relacionado con la experiencia del consumidor.
Su propietario considera que una sección equipada con robots podría despertar curiosidad y atraer visitantes interesados en conocer una propuesta diferente.
Incluso ha mencionado la posibilidad de utilizar un nombre inspirado en la película Back to the Future, bajo la idea de Mac’s to the Future.
Aunque todavía no se trata de una identidad comercial definitiva, refleja cómo la empresa está considerando la dimensión experiencial del proyecto.
Los robots podrían convertirse en parte del atractivo del establecimiento.
Para determinados consumidores, observar cómo una máquina prepara alimentos o sirve bebidas puede representar una experiencia novedosa.
Esto puede generar contenido para redes sociales, recomendaciones y visitas motivadas por la curiosidad.
Sin embargo, la novedad no debe confundirse con una ventaja competitiva sostenible.
Un restaurante puede atraer clientes durante las primeras semanas porque incorpora una tecnología poco habitual, pero necesita ofrecer un producto y una experiencia que justifiquen visitas posteriores.
Por eso, el desempeño del proyecto debería evaluarse más allá del interés inicial que genere.
La tecnología puede contribuir al posicionamiento de una marca, pero su permanencia dependerá de que exista una propuesta comercial capaz de generar demanda recurrente.
Para JLP GLOBAL, esta es una distinción esencial.
La robótica puede convertirse en una herramienta de diferenciación, pero su verdadero valor aparece cuando también mejora el funcionamiento económico del negocio.
Una cocina robotizada sigue necesitando procesos humanos de soporte
Aunque el objetivo del proyecto es ampliar el servicio con una menor dependencia del personal durante la madrugada, existen actividades que no desaparecen con la automatización.
Los ingredientes necesitan recibirse, almacenarse y prepararse bajo condiciones adecuadas.
Los equipos requieren limpieza, mantenimiento y controles de funcionamiento.
También deben cumplirse las obligaciones sanitarias y los procedimientos de seguridad correspondientes.
Si un robot tiene capacidad para cocinar alimentos, esto no significa necesariamente que pueda gestionar de manera autónoma todo el proceso de abastecimiento y preparación previa.
Por ejemplo, un sistema podría necesitar ingredientes organizados en compartimentos específicos, utensilios limpios y verificaciones antes de iniciar su funcionamiento.
Estas tareas pueden requerir intervención humana.
La automatización tampoco elimina los riesgos asociados con la manipulación de alimentos.
Los operadores deben garantizar temperaturas adecuadas, limpieza de superficies, prevención de contaminación cruzada y demás condiciones exigidas para la preparación segura.
Por eso, un establecimiento con robots necesita desarrollar procedimientos operativos específicos.
La capacitación del personal también cambia.
Además de conocer las recetas y los estándares gastronómicos, determinados trabajadores deberán comprender cómo utilizar, supervisar y atender incidencias relacionadas con los equipos.
Este tipo de operación puede modificar las competencias necesarias dentro del restaurante.
Para JLP TECH, uno de los grandes desafíos del desarrollo de robótica gastronómica está precisamente en integrar los equipos dentro de procesos reales.
Una solución tecnológica necesita adaptarse al espacio, al menú, al volumen de producción y a las capacidades del personal que la utilizará.
No basta con incorporar una máquina capaz de ejecutar una tarea.
Es necesario construir una operación alrededor de ella.
¿Podría funcionar este modelo en Latinoamérica y España?
La experiencia que está preparando Mac’s Downtown abre posibilidades interesantes para otros mercados, aunque no sería correcto asumir que la misma solución puede replicarse directamente en cualquier ciudad.
En Latinoamérica, los costos laborales, los hábitos de consumo nocturno, las condiciones de seguridad y las regulaciones varían considerablemente entre países.
En España, determinados entornos urbanos y turísticos podrían presentar oportunidades relacionadas con la actividad nocturna, pero también sería necesario evaluar la demanda, las obligaciones laborales y la regulación correspondiente.
Por ejemplo, un restaurante ubicado en una zona de entretenimiento podría encontrar consumidores interesados en comprar alimentos durante la madrugada.
Otro establecimiento situado en una zona residencial podría tener una demanda insuficiente para justificar una operación extendida.
También existen diferencias importantes en los costos de implementar robótica.
Una solución que resulta financieramente atractiva en Estados Unidos, donde determinados costos laborales pueden ser elevados, no necesariamente genera el mismo retorno en un mercado con una estructura salarial diferente.
Por eso, las decisiones de automatización deben considerar el contexto local.
Para JLP GLOBAL, resulta especialmente importante analizar la relación entre inversión tecnológica, volumen comercial y costos operativos.
La pregunta inicial debería ser qué limitación está impidiendo crecer al establecimiento.
Si el problema está relacionado con la falta de personal durante determinados horarios, la robótica podría representar una alternativa.
Si la dificultad está en la baja demanda, incorporar equipos automatizados no resolverá automáticamente el problema.
También podrían existir oportunidades más inmediatas dentro de la operación habitual, como automatizar preparación de bebidas, fritura, dosificación o transporte interno.
La clave está en identificar dónde la tecnología ofrece beneficios concretos.
Una oportunidad para las cadenas y franquicias gastronómicas
Aunque Mac’s Downtown es un operador independiente, su proyecto también permite reflexionar sobre posibles aplicaciones dentro de cadenas y franquicias.
Una red de restaurantes puede contar con establecimientos ubicados en zonas que presentan patrones de consumo diferentes.
Algunos pueden concentrar sus ventas durante el almuerzo.
Otros pueden tener una actividad importante por la noche o durante los fines de semana.
La automatización podría permitir desarrollar formatos adaptados a estas condiciones sin exigir que todos los restaurantes funcionen de la misma manera.
Por ejemplo, una cadena podría evaluar una operación robotizada en un establecimiento con demanda nocturna y comparar sus resultados con los de una cocina tradicional.
Esto permitiría analizar tiempos de preparación, costos, satisfacción del cliente y rentabilidad antes de considerar una implementación más amplia.
Para los sistemas de franquicia, la estandarización también sería un factor importante.
Los equipos deberían funcionar bajo procedimientos claros y permitir una ejecución consistente en diferentes ubicaciones.
Sin embargo, la incorporación de robótica también introduce nuevas responsabilidades relacionadas con mantenimiento, soporte técnico y formación.
Una central franquiciadora necesitaría determinar qué inversiones corresponden a los franquiciados, cómo se organiza el soporte y qué condiciones económicas justifican la implementación.
Por eso, la automatización no debería desarrollarse exclusivamente como una iniciativa tecnológica.
Debe integrarse dentro del modelo operativo y financiero de la franquicia.
Para JLP Franchising, la verdadera escalabilidad aparece cuando una solución puede reproducirse bajo condiciones económicas y operativas sostenibles, no solamente cuando demuestra que funciona en un establecimiento.
Mac’s Downtown representa una visión de robótica colaborativa
La noticia resulta especialmente interesante porque plantea una aplicación que conecta directamente con la visión de JLP TECH.
La robótica gastronómica no necesita desarrollarse exclusivamente alrededor de restaurantes completamente autónomos.
Existen oportunidades para integrar sistemas especializados que asuman determinadas tareas mientras las personas mantienen responsabilidades de supervisión, atención y gestión.
En Mac’s Downtown, el propietario espera que los robots contribuyan a ampliar horarios y reducir costos operativos, mientras continúa desarrollando su equipo humano.
Esta combinación muestra cómo la tecnología podría modificar la distribución del trabajo dentro de un restaurante.
Durante determinadas horas, los robots podrían asumir actividades repetitivas de preparación.
El personal humano continuaría realizando funciones necesarias para garantizar que la operación se mantenga funcionando correctamente.
Este enfoque puede permitir que la tecnología aporte productividad sin exigir la eliminación de todos los puestos de trabajo.
Sin embargo, también es importante evitar conclusiones prematuras.
Mac’s Downtown todavía necesita completar la construcción, instalar los equipos y demostrar que el sistema puede funcionar bajo condiciones comerciales reales.
Las expectativas de ahorro, calidad y crecimiento deberán contrastarse con resultados.
Desde JLP TECH, nuestra startup de desarrollo de robótica en Madrid, trabajamos en soluciones para el sector HORECA en alianza con la Universidad Politécnica de Madrid, con una visión enfocada en aplicaciones capaces de mejorar productividad, consistencia y eficiencia.
Consideramos que el futuro de la automatización gastronómica estará determinado por la capacidad de integrar tecnología dentro de modelos operativos reales, con beneficios medibles y una participación humana adecuada.
Mac’s Downtown muestra que la robótica podría cambiar los horarios de los restaurantes
La construcción de una sección robotizada en Mac’s Downtown representa un proyecto todavía experimental desde el punto de vista comercial, pero plantea una oportunidad interesante para la industria.
El propietario ha identificado una dificultad concreta: la falta de alternativas para consumir alimentos durante la madrugada y los desafíos que enfrentan los restaurantes para mantener personal disponible en esos horarios.
Su respuesta consiste en desarrollar una operación donde robots especializados puedan preparar alimentos y bebidas, con el objetivo de ampliar el servicio durante los fines de semana.
La propuesta todavía necesita demostrar si puede alcanzar los ahorros previstos, mantener los estándares de calidad y generar un volumen de ventas suficiente para justificar la inversión.
Pero el planteamiento permite observar una evolución importante en la manera de entender la robótica gastronómica.
Para JLP GLOBAL, la gran noticia no es solamente que un restaurante de Illinois quiera incorporar robots capaces de cocinar. Es que está intentando utilizar la automatización para desarrollar una oportunidad comercial que anteriormente resultaba difícil de atender.
Esta diferencia cambia la conversación.
Los robots pueden contribuir a reducir tareas repetitivas, mejorar consistencia y apoyar la productividad.
Pero también podrían permitir nuevos horarios, formatos y modelos de servicio.
El verdadero desafío será determinar cuáles de estas aplicaciones generan beneficios económicos sostenibles.
El proyecto de Mac’s Downtown también demuestra que la participación humana continúa siendo necesaria incluso cuando una parte importante de la producción se automatiza.
Las personas seguirán desempeñando funciones relacionadas con preparación, supervisión, mantenimiento y control.
La próxima oportunidad de la robótica gastronómica podría no consistir únicamente en producir más con menos personal, sino en permitir que los restaurantes vendan en horarios y condiciones donde antes no podían operar de manera rentable.
En JLP GLOBAL ayudamos a marcas gastronómicas a crecer mediante tecnología, franquicias e inteligencia de mercado. A través de JLP Consulting, JLP Franchising y JLP TECH acompañamos a restaurantes y cadenas en el desarrollo de modelos de negocio, optimización operativa, expansión y automatización. Desde JLP TECH desarrollamos soluciones de robótica para el sector HORECA junto a la Universidad Politécnica de Madrid, enfocadas en aplicaciones que permitan mejorar productividad, consistencia y eficiencia, acercando estas tecnologías a los negocios gastronómicos de Europa y Latinoamérica.
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