
McDonald’s es una de las marcas más poderosas del mundo, pero incluso los gigantes pueden equivocarse cuando la promesa de valor no llega bien al cliente. Según QSR Magazine, las ventas comparables de McDonald’s en Estados Unidos crecieron apenas 0,8% en el segundo trimestre, por debajo de las expectativas internas, y la compañía reconoció una serie de errores propios: una plataforma de precios que no generó el tráfico esperado, demasiadas iniciativas desplegadas al mismo tiempo, menor fuerza en ofertas digitales y una ejecución promocional que no estuvo al nivel necesario.
El caso es importante porque no habla de una marca pequeña sin recursos. Habla de McDonald’s, una compañía con escala, tecnología, datos, franquiciados, marketing global y décadas de experiencia. Si una marca de ese tamaño puede fallar al comunicar y ejecutar valor, cualquier restaurante, cadena o franquicia debería prestar atención. En un mercado donde el consumidor está más sensible al precio, el problema no es solo cuánto cuesta el menú. El problema es si el cliente entiende, percibe y recibe realmente el valor prometido.
El valor no se declara, se ejecuta
McDonald’s lanzó en abril su plataforma Every Day Affordable Price, con 10 productos por debajo de 3 dólares y una oferta de desayuno de 4 dólares. La iniciativa buscaba completar su propuesta de asequibilidad en Estados Unidos, después de ajustar precios base, introducir el $5 Meal Deal y recuperar Extra Value Meals. Sin embargo, el resultado no fue el esperado: solo entre 60% y 65% de los restaurantes siguieron la estructura de precios recomendada por la compañía.
Ese dato explica mucho. Una estrategia de valor puede sonar perfecta en presentación, pero si cada unidad la interpreta diferente, el consumidor recibe mensajes distintos. En franquicias, esta brecha es especialmente delicada. El franquiciador puede diseñar la campaña, pero la experiencia real depende de miles de operadores ejecutando con consistencia.
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Para JLP GLOBAL, esta es una de las grandes lecciones del caso: el valor no existe hasta que se vuelve visible, entendible y consistente en el punto de venta.
La inconsistencia de precios destruye confianza
QSR Magazine señala que los restaurantes que siguieron las recomendaciones de precio de McDonald’s superaron significativamente a los que no lo hicieron. La compañía incluso está incorporando el cumplimiento de precios dentro de las revisiones de negocio de franquiciados, lo cual puede influir en su elegibilidad para futuras expansiones.
Esto muestra algo muy importante: en una red franquiciada, el precio no es solo una decisión comercial. También es una decisión de sistema. Cuando una marca comunica valor a nivel nacional, pero el cliente encuentra precios diferentes o una ejecución desigual, la promesa pierde fuerza.
El consumidor no analiza la complejidad interna entre corporativo y franquiciados. Solo percibe si la marca cumplió o no cumplió.
Demasiadas campañas pueden romper la operación
El problema de McDonald’s no fue únicamente de precio. La compañía también reconoció que sus restaurantes enfrentaron un calendario demasiado cargado: KPop Demon Hunters, el lanzamiento de EDAP, una nueva plataforma de bebidas y la campaña de FIFA. Cada iniciativa requería entrenamiento, materiales, comunicación al cliente y ajustes operativos. El resultado fue más carga para los equipos, mayores tiempos de servicio y menor satisfacción del cliente.
Esta es una advertencia enorme para cadenas y franquicias. Desde la oficina central, una promoción puede parecer manejable. Desde el local, puede convertirse en más capacitación, más piezas, más explicaciones, más presión en caja, más fricción en drive-thru y más riesgo de errores.
La innovación comercial solo funciona si la operación puede absorberla.
Quitar ofertas también tiene consecuencias
Otro error reconocido fue reducir ofertas digitales y eliminar Buy One, Add One for $1 mientras se impulsaba la plataforma McValue. Según el artículo, esa decisión redujo visitas de clientes leales y aumentó el precio efectivo durante el trimestre. De hecho, el despliegue débil de EDAP, la reducción de ofertas digitales y la eliminación de Buy One, Add One explicaron dos tercios del déficit de tráfico de la cadena.
Este punto es clave. Muchas marcas piensan que pueden mover al cliente de una oferta a otra sin afectar comportamiento. Pero los clientes frecuentes ya tienen hábitos, referencias de precio y expectativas. Si una promoción que ellos valoraban desaparece antes de que la nueva propuesta esté clara, la marca puede perder visitas justo donde más necesitaba sostenerlas.
La lealtad no se trata solo de puntos. También se trata de continuidad, confianza y percepción de beneficio.
Marketing sin claridad genera ruido
McDonald’s también reconoció que la conciencia del consumidor sobre EDAP terminó por debajo del objetivo porque la marca movió varios mensajes al mismo tiempo. La compañía ahora está redirigiendo inversión hacia plataformas más establecidas, como Extra Value Meals, y planea fortalecer ofertas digitales nacionales, promociones flash y descuentos personalizados para miembros frecuentes de su programa de lealtad.
Esta lectura aplica a cualquier restaurante. Una marca puede tener muchas cosas que decir, pero el cliente solo retiene lo que entiende rápido. Cuando hay demasiados mensajes, ninguna campaña alcanza suficiente tiempo para instalarse.
En momentos de presión económica, la comunicación debe ser más simple, más directa y más fácil de ejecutar.
La solución también pasa por simplificar
McDonald’s está retirando actividades que el cliente no ve del calendario restante de 2026 para reducir carga operativa. También prepara más coordinación con franquiciados, ajustes de marketing y una restauración más completa de su programa de valor hacia 2027.
La palabra clave aquí es simplificación. Muchas marcas creen que necesitan más campañas, más productos, más promociones y más mensajes para recuperar tráfico. Pero a veces el problema es exactamente el contrario: hay demasiada actividad y poca claridad.
Simplificar no significa hacer menos por falta de ideas. Significa quitar lo que no ayuda a que el cliente compre mejor y el equipo ejecute mejor.
McDonald’s > NEXT: más que promociones
La corrección de valor en Estados Unidos ocurre al mismo tiempo que McDonald’s presenta una nueva estrategia global llamada McDonald’s > NEXT. Según QSR Magazine, esta estrategia pondrá foco en sabor y calidad de comida, participación de fans, restaurantes más simples y hospitalidad. También buscará productividad en los estados de resultados de la compañía y sus franquiciados para financiar inversiones del sistema.
La compañía también está avanzando hacia una mayor integración tecnológica: cerca de 220 millones de usuarios activos en loyalty, más de 20.000 millones de dólares en ventas anuales por delivery, una app común en grandes mercados, programas de lealtad, motores de precios, plataformas de recursos humanos, finanzas y un data lake global que pueda soportar inteligencia artificial.
Esto confirma que la batalla por el valor no se gana solo con descuentos. Se gana conectando datos, operación, tecnología, experiencia, producto, precios y ejecución.
El largo plazo no se construye con promociones sueltas
Chris Kempczinski fue claro al señalar que las promociones culturales y alianzas externas pueden tener un rol, pero no construyen valor de largo plazo por sí solas. McDonald’s quiere depender menos de propiedades externas como Minecraft, FIFA o Grinch para generar picos de venta, y dedicar más comunicación a la comida y la experiencia del restaurante.
Esta es una reflexión muy valiosa para el sector. Las campañas pueden traer tráfico, conversación y momentos virales, pero si no fortalecen la propuesta central de la marca, el efecto se apaga rápido. El consumidor puede llegar por una promoción, pero vuelve por claridad, producto, precio, servicio y experiencia.
El marketing atrae. La operación retiene.
Lo que España y Latinoamérica deberían observar
Aunque el caso se centra en Estados Unidos, la lección es muy relevante para España y Latinoamérica. Muchas marcas gastronómicas están intentando responder a consumidores más sensibles al precio con combos, descuentos, menús económicos, cupones digitales y promociones temporales. Pero el riesgo es grande si esas acciones no están conectadas con una estrategia clara de valor.
Para restaurantes independientes, esto significa no lanzar descuentos sin medir margen y comportamiento. Para cadenas, significa no saturar la operación con demasiadas campañas simultáneas. Para franquicias, significa alinear precios, mensajes, materiales, formación y ejecución antes de prometer algo al mercado.
Una oferta mal ejecutada puede hacer más daño que no lanzar ninguna.
El valor se gana en cada restaurante
La gran lección del caso McDonald’s es que el valor no depende únicamente del precio bajo. Depende de una promesa clara, una comunicación simple, una ejecución consistente y una operación capaz de cumplir lo que la marca dice.
McDonald’s no está abandonando el valor. Está intentando corregir cómo lo ejecuta. Esa diferencia es importante. El consumidor sigue buscando opciones accesibles, pero también espera claridad, confianza y una experiencia que no lo haga sentir confundido o engañado.
En la nueva etapa del QSR, las marcas que ganen no serán solo las que tengan mejores ofertas.
Serán las que logren que cada restaurante entregue el valor prometido sin romper la operación.
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