
Uno de los mayores franquiciados de Wendy’s en Estados Unidos está intentando vender 42 restaurantes por US$18,6 millones, lo que representa aproximadamente US$443.000 por establecimiento. La operación, propuesta por Meritage Hospitality Group en medio de su proceso de bancarrota, contempla transferir los negocios a un operador experimentado que ya administra establecimientos de Dunkin’ y KFC. Aunque todavía necesita aprobación judicial, el acuerdo abre una pregunta especialmente interesante para la industria: ¿cómo se determina el valor de una franquicia cuando el operador atraviesa dificultades financieras, pero los restaurantes pueden seguir funcionando bajo una nueva administración?
Para JLP GLOBAL, este caso permite analizar una dimensión de las franquicias que suele recibir menos atención que las aperturas y los grandes acuerdos de expansión: la compra, venta y reestructuración de establecimientos existentes. Una cadena puede perder restaurantes porque sus operadores no consiguen sostener el negocio, pero esas mismas ubicaciones pueden representar oportunidades para otros empresarios con mayor capacidad financiera, estructuras de costos diferentes o experiencia en recuperación operativa.
Meritage busca vender 42 Wendy’s mientras reorganiza su negocio
Meritage Hospitality Group, con sede en Michigan, se acogió al Capítulo 11 de la legislación de bancarrota estadounidense el 17 de septiembre de 2026. La compañía era uno de los mayores operadores de Wendy’s y atravesaba dificultades relacionadas con la caída de ventas, la presión sobre sus márgenes y una elevada carga financiera.
Ahora, la empresa ha presentado una propuesta para vender 42 restaurantes ubicados en Arkansas, Tennessee, Mississippi y Missouri a Hiren Patel, propietario de Divine Investors, grupo que también opera establecimientos de Dunkin’ y KFC.
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La transacción se realizaría mediante distintas sociedades vinculadas al comprador, entre ellas Divine Pinnacle Operations y Divine Infinity Operations.
Los restaurantes incluidos representan aproximadamente el 17% de las 254 unidades que Meritage mantenía dentro de la cartera considerada en el momento del anuncio. La compañía espera que la venta pueda cerrarse hacia finales de noviembre, aunque primero debe recibir autorización judicial.
Según los documentos citados por Nation’s Restaurant News, Meritage considera que la propuesta es la mejor oferta disponible para este grupo de establecimientos. También sostiene que los recursos obtenidos aportarían liquidez a su proceso de reestructuración.
Un elemento importante es que el comprador pretende mantener las unidades en funcionamiento. La operación no está planteada como la adquisición de equipos para liquidarlos individualmente, sino como la transferencia de restaurantes que continuarían atendiendo a sus clientes.
Esto cambia considerablemente la interpretación de la noticia: no se trata solamente de vender activos, sino de preservar el valor de una operación gastronómica existente.
US$443.000 por restaurante: un precio que necesita contexto
Uno de los datos más llamativos es el valor promedio que resulta de dividir los US$18,6 millones entre los 42 establecimientos.
La cifra es de aproximadamente US$442.857 por restaurante, redondeada a US$443.000.
Para alguien que evalúa invertir en una franquicia gastronómica, este precio puede parecer especialmente atractivo frente al costo de desarrollar ciertos establecimientos nuevos.
Sin embargo, sería un error utilizarlo como referencia directa de cuánto vale abrir o comprar una franquicia Wendy’s en condiciones normales.
Estamos hablando de una operación realizada dentro de un proceso de bancarrota, donde el vendedor necesita obtener liquidez y reorganizar sus obligaciones financieras.
Además, el precio promedio no significa que todos los establecimientos tengan el mismo valor. Una unidad puede disponer de mejores ventas, una ubicación más atractiva o instalaciones más modernas que otra.
El monto de adquisición tampoco permite conocer automáticamente qué activos y obligaciones están incluidos. Para evaluar el costo real sería necesario revisar los términos de los contratos de arrendamiento, el estado de los equipos, las inversiones pendientes, las condiciones de transferencia y los acuerdos con la marca.
El precio de compra es solamente una parte de la inversión. El verdadero costo de adquirir una franquicia incluye todo lo necesario para mantenerla operativa y devolverla a una situación rentable.
Para JLP GLOBAL, esta es una distinción fundamental en cualquier proceso de compraventa de restaurantes.
Un precio aparentemente bajo puede esconder necesidades importantes de capital, mientras que una adquisición más costosa puede resultar atractiva si ofrece ventas consistentes, buenos márgenes y menor necesidad de inversión adicional.
Meritage pasó de ser un franquiciado destacado a declararse en bancarrota
La historia de Meritage demuestra cómo incluso los operadores más grandes pueden enfrentar dificultades.
Durante años, la compañía desarrolló una estrategia de expansión mediante adquisiciones, nuevas aperturas y remodelaciones. Llegó a superar los 370 restaurantes Wendy’s y destinó aproximadamente US$400 millones a desarrollar y ampliar su cartera.
En 2022, Wendy’s reconoció a Meritage por su crecimiento y expansión. Sin embargo, pocos años después, la situación financiera comenzó a deteriorarse.
Según información financiera presentada durante el proceso de bancarrota, los ingresos de Meritage disminuyeron de aproximadamente US$669 millones en 2024 a US$618 millones en 2025, una caída del 7,6%.
Durante el primer semestre de 2026, la facturación continuó descendiendo y pasó de US$318 millones a US$274 millones frente al mismo periodo del año anterior.
Las ventas comparables de sus restaurantes también registraron resultados negativos, con una caída del 7,2% en 2025 y del 8,3% durante la primera mitad de 2026.
El deterioro terminó reflejándose en el resultado financiero. La compañía pasó de obtener alrededor de US$8 millones de beneficio neto en 2024 a registrar pérdidas cercanas a US$32 millones en 2025.
Las dificultades no respondieron a una sola causa. Meritage señaló problemas relacionados con el menor tráfico de consumidores, estrategias promocionales, descuentos que presionaron los márgenes, condiciones meteorológicas adversas y aumentos importantes en los precios de la carne de res.
Este último factor resultó especialmente relevante para una cadena cuyo menú depende en buena medida de las hamburguesas.
La situación demuestra que el tamaño de una operación no garantiza su estabilidad financiera. Un franquiciado puede administrar cientos de establecimientos y, aun así, enfrentarse a una combinación de menores ventas, costos crecientes y obligaciones financieras que comprometan la continuidad del negocio.
La bancarrota también puede convertirse en un proceso de transferencia de restaurantes
En Estados Unidos, acogerse al Capítulo 11 no significa necesariamente que una empresa deba cerrar todas sus operaciones.
Este procedimiento permite desarrollar una reestructuración supervisada judicialmente, durante la cual pueden negociarse obligaciones, venderse activos y buscarse alternativas para preservar parte del negocio.
En el caso de Meritage, la venta propuesta de 42 restaurantes forma parte de ese proceso.
La compañía declaró aproximadamente US$155 millones en deuda garantizada y comenzó a ejecutar medidas para reducir su estructura, incluyendo cierres de unidades consideradas poco rentables.
La propuesta de Hiren Patel plantea una alternativa diferente para determinados establecimientos: transferirlos a un operador que pueda mantenerlos activos.
Esta solución puede generar beneficios para diferentes participantes.
Meritage obtendría recursos para avanzar en su reestructuración. El comprador incorporaría una cartera de restaurantes ya desarrollados. La marca Wendy’s tendría la posibilidad de conservar presencia comercial en esos mercados y los establecimientos podrían mantener puestos de trabajo y relaciones con sus clientes.
Sin embargo, esos beneficios todavía dependen de que la operación se apruebe y complete bajo condiciones viables.
No todos los restaurantes que pertenecen a un operador en bancarrota están condenados a cerrar. Algunos pueden presentar dificultades propias, mientras otros pueden verse afectados principalmente por la situación financiera de la empresa que los administra.
La capacidad de distinguir entre ambos escenarios es esencial para identificar oportunidades de adquisición.
La marca también tiene poder de decisión sobre el futuro de las unidades
Una particularidad importante de las transacciones de franquicias es que comprar el negocio no equivale automáticamente a adquirir el derecho a operar bajo la marca.
En el caso de Wendy’s y Meritage, este punto ha sido especialmente relevante.
Antes de que Meritage solicitara protección por bancarrota, Wendy’s había comunicado la terminación de sus contratos de franquicia, alegando incumplimientos relacionados con pagos pendientes.
La marca sostuvo que el operador adeudaba aproximadamente US$27,4 millones en regalías y otras obligaciones de franquicia, y defendió en el proceso judicial que los contratos habían sido terminados.
Meritage, por su parte, cuestionó la validez y los efectos de esa terminación, generando una controversia sobre la continuidad de las operaciones.
Esta situación añade complejidad a cualquier transferencia de restaurantes.
Un comprador puede estar interesado en los establecimientos, sus ubicaciones y su capacidad comercial, pero necesita resolver las condiciones necesarias para continuar operándolos como Wendy’s.
Para JLP Franchising, el caso deja una enseñanza esencial: en una franquicia, el valor del negocio no depende únicamente de los activos físicos, sino también de la continuidad y las condiciones de los derechos de operación de la marca.
Por eso, una adquisición exige revisar no solo los resultados financieros del restaurante, sino también la situación contractual del franquiciado, las obligaciones pendientes y las autorizaciones requeridas para transferir el negocio.
Hiren Patel apuesta por adquirir una red existente
El posible comprador, Hiren Patel, cuenta con experiencia como operador de marcas gastronómicas internacionales.
A través de Divine Investors administra restaurantes de Dunkin’ y KFC, lo que supone experiencia en modelos de franquicia, gestión multiunidad y operación de establecimientos QSR.
Esta trayectoria es relevante porque adquirir 42 restaurantes simultáneamente representa un desafío considerable.
El comprador no tendrá que desarrollar todas las ubicaciones desde cero, pero deberá asumir una estructura operativa que incluye equipos humanos, arrendamientos, abastecimiento, mantenimiento, supervisión y estándares de la marca.
También tendrá que evaluar qué restaurantes presentan potencial de recuperación y cuáles podrían requerir ajustes importantes.
Una ventaja potencial de los operadores multiunidad es su capacidad para distribuir funciones administrativas y de gestión entre varios establecimientos. Compras, control financiero, recursos humanos y supervisión pueden organizarse de manera más eficiente cuando existe suficiente escala.
Sin embargo, gestionar varias marcas no significa que todas compartan exactamente los mismos procedimientos o proveedores.
Wendy’s tiene su propio sistema operativo, sus estándares y sus necesidades de producto, por lo que la integración requerirá adaptación.
La oportunidad del comprador estaría en combinar una posible valoración atractiva de los establecimientos con su experiencia para administrar una cartera de restaurantes.
Pero el éxito dependerá de los resultados reales posteriores a la adquisición, no solamente de haber conseguido negociar un precio favorable.
¿Cómo debería valorarse un restaurante franquiciado en dificultades?
El caso ofrece una oportunidad para comprender cómo se analizan las adquisiciones dentro del sector gastronómico.
El valor de un restaurante no debería determinarse exclusivamente por sus ventas ni por lo que costó construirlo originalmente.
Una evaluación financiera necesita comprender cuánto efectivo puede generar la operación, qué gastos debe cubrir, qué inversiones requiere y cuáles son sus perspectivas comerciales.
En una cadena franquiciada, también resulta importante revisar la calidad de las ubicaciones, la duración de los contratos de alquiler, el estado de los equipos, las obligaciones con la central y el historial de ventas comparables.
Por ejemplo, dos restaurantes Wendy’s pueden facturar cantidades similares, pero presentar rentabilidades muy diferentes si uno paga un alquiler significativamente mayor o necesita más personal para alcanzar el mismo volumen de producción.
Lo mismo ocurre con las inversiones pendientes. Un establecimiento que necesita remodelaciones importantes puede resultar menos atractivo que otro con instalaciones actualizadas, aunque ambos tengan ventas parecidas.
En las adquisiciones realizadas durante procesos de reestructuración también deben considerarse los riesgos específicos de la operación.
Puede existir una oportunidad de comprar a un precio inferior al que tendría un negocio comparable en condiciones normales, pero el comprador también puede estar asumiendo incertidumbre sobre ventas, contratos, personal y necesidades de capital.
Por eso, el dato de US$443.000 por restaurante es interesante como referencia de esta transacción concreta, pero insuficiente para concluir si el comprador está adquiriendo los establecimientos a un precio bajo, justo o elevado.
Para responder esa pregunta sería necesario conocer el desempeño financiero de las 42 unidades, sus contratos y las inversiones que requerirán después de la transferencia.
Las franquicias también necesitan estrategias para cuando un operador deja de ser viable
La noticia tiene otra lectura importante desde la perspectiva de la central franquiciadora.
Cuando un operador que administra cientos de establecimientos enfrenta dificultades, el problema no afecta únicamente a su empresa. También puede comprometer la cobertura territorial, la continuidad del servicio y la reputación de toda la cadena.
Por eso, los sistemas de franquicia necesitan mecanismos para identificar dificultades financieras antes de que se conviertan en una crisis.
El seguimiento de ventas comparables, rentabilidad, endeudamiento, obligaciones contractuales y capacidad de inversión puede permitir que la central detecte riesgos con mayor anticipación.
También resulta importante contar con operadores capaces de adquirir o asumir establecimientos cuando otro franquiciado necesita salir del sistema.
Una red de empresarios experimentados puede facilitar procesos de consolidación o transferencia sin que todas las unidades tengan que cerrar.
Sin embargo, vender restaurantes de un operador en dificultades tampoco debería convertirse en una solución automática. Es necesario comprender por qué los establecimientos dejaron de ser rentables y determinar si las causas pueden corregirse bajo una nueva administración.
Si la dificultad principal está en la demanda o en la economía del modelo, cambiar de operador no garantiza resolver el problema.
Esta distinción es especialmente importante en cadenas que enfrentan dificultades comerciales a escala nacional.
¿Qué pueden aprender los inversionistas de Latinoamérica y España?
Las oportunidades de adquisición de restaurantes existentes suelen recibir menos atención que los nuevos contratos de franquicia.
Sin embargo, comprar una operación en funcionamiento puede representar una alternativa interesante para empresarios que desean ingresar o ampliar su participación en una marca.
En lugar de construir un establecimiento desde cero, el inversionista puede adquirir infraestructura, ubicaciones y operaciones con historial comercial.
Esto puede reducir determinadas incertidumbres asociadas al desarrollo inmobiliario y al lanzamiento inicial, aunque introduce otras relacionadas con el estado financiero y operativo del negocio adquirido.
Para empresarios de Latinoamérica y España, el caso de Wendy’s recuerda que la evaluación de oportunidades de franquicia no debería limitarse a revisar catálogos de marcas y costos de apertura.
También existe un mercado de compraventa de unidades, consolidación de operadores y reestructuración de negocios.
En JLP GLOBAL consideramos que este tipo de oportunidades necesita un análisis especialmente riguroso. La valoración debe contemplar el negocio en funcionamiento, su potencial de recuperación, las condiciones contractuales y el capital necesario para ejecutar la transición.
Comprar más barato no siempre significa invertir mejor. Una operación atractiva es aquella que permite construir una rentabilidad sostenible después de considerar todos los costos y riesgos.
Wendy’s demuestra que una franquicia puede cambiar de operador sin desaparecer
La posible venta de 42 restaurantes de Meritage representa una alternativa dentro de uno de los procesos de reestructuración de franquiciados más importantes de los últimos años en Estados Unidos.
Para el vendedor, la operación podría generar liquidez. Para el comprador, representa la oportunidad de ampliar rápidamente su cartera. Para Wendy’s, plantea la posibilidad de conservar establecimientos dentro de su red bajo una estructura de operación diferente.
Pero la propuesta todavía necesita aprobación judicial y resolver las condiciones necesarias para completar la transferencia.
Para JLP GLOBAL, la principal enseñanza es que el valor de una franquicia no termina necesariamente cuando su operador entra en dificultades financieras.
Un restaurante puede formar parte de una empresa insolvente y conservar atributos comerciales que resulten atractivos para otro inversionista. La clave está en separar los problemas financieros del propietario de la verdadera capacidad económica de cada establecimiento.
El caso también muestra la importancia de profesionalizar la gestión de las franquicias. Crecer mediante adquisiciones y múltiples unidades puede generar ventajas importantes, pero exige disciplina financiera, control de costos y capacidad para responder a cambios en el mercado.
Los US$18,6 millones propuestos por 42 Wendy’s no revelan cuánto vale cualquier franquicia de la marca. Revelan cómo, en momentos de crisis, los restaurantes pueden cambiar de manos y convertirse en oportunidades para operadores preparados para asumir su recuperación.
Para las marcas, los franquiciados y los inversionistas, esta es una dimensión fundamental de la expansión gastronómica: no todo crecimiento comienza con una nueva apertura. En ocasiones, comienza con una adquisición bien evaluada.
En JLP GLOBAL ayudamos a marcas gastronómicas a crecer con tecnología, franquicias e inteligencia de mercado. A través de JLP Franchising acompañamos a restaurantes y cadenas en el diseño, estructuración y expansión de modelos de franquicia sólidos, rentables y escalables. También conectamos empresarios e inversionistas con oportunidades de desarrollo dentro del sector gastronómico internacional.
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